El año era el 67 d.C. y los judíos de Judea se encontraban en pie de guerra contra el dominio romano. Sin embargo, la resistencia se resquebrajaba por la lucha social que se daba a lo interno del pueblo judío.
El clero, encabezado por el sumo sacerdote Anano, prefería el dominio romano porque, al menos, los romanos no intervenían en los ritos religiosos. Por su parte, los zelotes, un grupo radical que se oponía a cualquier forma de dominación extranjera, se alió a los idumeos, un grupo de judíos que habían sido romanizados.
Los zelotes y el clero judío se enfrentan
El enfrentamiento entre el clero y los zelotes fue sangriento. Flavio Josefo, un historiador judío de la época, describe la batalla de la siguiente manera:
Trabóse, pues, entre éstos la pelea, obedeciendo todos a la ira y movimiento de sus ánimos como a capitán; al principio comenzaron a tirar piedras algo lejos delante del templo, los unos contra los otros, y si algunos huían, los vencedores entonces con sus espadas los perseguían, y como los heridos de ambas partes fuesen muchos, las muertes también eran también muchas.
Juan Giscaleo se alió a los idumeos, y estos llegaron a Jerusalén con, según Flavio Josefo con «casi veinte mil hombres, con cuatro capitanes, llegaron a Jerusalén. Fueron éstos Juan y Diego, hijos de Sosa, Simón de Gathla y Finea, hijo de Clusoth.» Mataron a «ocho mil quinientos hombres». Anano fue asesinado y los zelotes tomaron el control de Jerusalén.
La victoria de los zelotes fue un duro golpe para la resistencia judía. Los romanos, que ya habían conquistado gran parte de Judea, vieron una oportunidad para acabar con la rebelión.
Vespasiano cambia de decisión
De la huida judía, Vespasiano tenía conocimiento. Sin embargo, no instruyó a sus tropas a llegar a Jerusalén ni a otras partes de Judea «porque muchos habían sido muertos por haber deseado bien a los romanos, y muchos habían aún vivos en peligro por la misma causa.»
Hubo, sin embargo, un cambio de decisión. Los soldados de Vespasiano vencieron en Gadara nuevamente, al río Jordán, Juliada (actual Yodfat, 15 kilómetros al norte de Nazaret), Ávila (hoy Abila, Jordania), Besemoth (ahora Jirbet Beit Lei, a 14 kilómetros de Hebrón), y las tropas romanas iban «destruyendo y quemando toda la región que estaba alrededor de la señoría de Thamna.» Ese lugar corresponde en la actualidad a Beit Shemesh.
Las fuerzas de Vespasiano tomaron a Amaunta (hoy Abu Gohsh) a 10 kilómetros de Jerusalén. En esos tiempos había una salida que comunicaba a las dos poblaciones.
Los jerosolimitanos tenían gran dificultad. Contaba Flavio Josefo que: «no podían salir de allí, porque los que deseaban huir eran detenidos por los zelotes; y los que eran enemigos de los romanos, estaban rodeados y cercados por el ejército.»
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