Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas la integraban 15. Desde la conmoción de la caída del Muro de Berlín, el campo socialista europeo había entrado en una fuerte efervescencia de las que no escaparon Estonia, Letonia, Lituania, Armenia, Georgia y Moldavia, que se proclamaron independientes de la confederación.
Las otras nueve habían firmado el Pacto 9+1. El uno era la nueva confederación, y las nueve eran Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán, Tayikistán y Azerbaiyán.
Estas se reunieron entre mayo y junio de 1991. La finalidad era constituir la Unión de Repúblicas Soberanas Soviéticas para mantener las siglas, pero quitar el carácter socialista de Estado, aunque en el interior hubo algunos que planteaban que solo se llamase Unión de Repúblicas Soberanas para también desprenderse del adjetivo «soviéticas».
Las delegaciones tenían como punto de reunión Novo-Ogariovo. Esta era una de las casas presidenciales que usaba Mijaíl Gorbachov en su calidad de jefe de Estado.
Gorbachov tenía que buscar el equilibrio en la agenda. Los importantes temas fueron la estructura institucional, las nuevas competencias y la soberanía de las nuevas repúblicas.
En cuanto a la estructura institucional, había el consenso de un presidente de la unión, un congreso bicameral y un tribunal constitucional. En cuanto a las nuevas competencias, la nueva federación estaría a cargo de la defensa, de la política exterior, la moneda, las infraestructuras federales y el espacio económico, y en cuanto a la soberanía cada miembro tendría lengua oficial y ciudadanía propia.
Esta transformación era vista con reticencia por el ejército soviético, la inteligencia y un importante sector del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). En el otro extremo estuvo Ucrania, cuya delegación consideraba que de todas maneras había un fuerte peso central de Rusia en la nueva entidad, y, por otro lado, Borís Yeltsin, quien presidía el sóviet de Rusia, entendía que esa república debía tener una preponderancia en control de los recursos naturales y de los impuestos.
Yeltsin era miembro de la troika. Él, junto a los presidentes Gorbachov y Nursultán Nazarbáyev, formaban la estructura para discutir los aspectos políticos y técnicos de la nueva unión.
El Departamento de Estado de Estados Unidos daba seguimiento al proceso soviético. En el cable 91MOSCOW13989_a de carácter confidencial, el funcionario Collins describía el 21 de mayo que:
Durante una conversación con Poloffs [la sección política], el presidente supremo soviético de Armenia, Levon Ter-Petrosian, enfatizó que la llamada declaración de los nueve más uno del 23 de abril fue solo un paso táctico y de propaganda sin significado real. Ter-Petrosian dijo que el presidente de Kazajistán, Nazarbáyev, había planteado la idea originalmente en las reuniones del consejo de la federación a principios de este año. El líder armenio dijo que Gorbachov necesitaba dicho acuerdo antes del plenario del partido comunista y Yeltsin, en ese momento, necesitaba demostrar que estaba dispuesto a comprometerse para salvar la unión. Ter-Petrosian añadió que estaba absolutamente seguro de que las repúblicas no firmarían el último borrador del tratado de la unión.
Ter-Petrosian observó que Ucrania encabezó el grupo de repúblicas que representó el mayor desafío al centro. Ter-Petrosian indicó que, durante las reuniones del consejo de la federación, el líder ucraniano Kravchuk fue el que más intentó reducir los poderes del centro. Debido a que Ucrania es una república muy rica y poderosa, Kravchuk tendrá sin duda una gran influencia en la dirección futura de las negociaciones del tratado de la unión, según Ter-Petrosian.
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