Yitzhak Rabin, primer ministro de Israel, y Yaser Arafat, rais de la Autoridad Nacional Palestina, estuvieron en la Casa Blanca el 28 de setiembre de 1995. Lógicamente estuvo el anfitrión: Bill Clinton, presidente de Estados Unidos, acompañado del rey jordano Huseín, el presidente egipcio Hosni Mubarak, el presidente del Consejo de Gobierno español Felipe González y los ministros de Relaciones Exteriores de Israel, de Rusia, de Noruega y de Japón, incluyendo al secretario de Estado estadunidense y Mahmud Abás, dirigente palestino, que ha fungido en las negociaciones de paz como si fuera un canciller.
Hubo una ronda de discurso. El inaugural estuvo a cargo del presidente Clinton, le siguieron los ministros Shimon Peres, Andréi Kozirev, Yōhei Kōno, Bjørn Tore Godal, el dirigente Abás, el secretario Warren Christopher y el presidente de Gobierno González, que luego de sus palabras se procedió a firmar el Acuerdo conocido como Oslo II.
Los primeros en firmar fueron Peres y Abás. Continuaron el primer ministro Rabin y el rais Arafat con el presidente Clinton de testigo; siguieron el rey Huseín y el presidente Mubarak; le sucedieron el secretario Christopher y el ministro Kozirev, y luego el presidente de Gobierno González y el ministro Godal.
Después de todas las firmas, tomó la palabra Huseín. Le siguieron el presidente Mubarak, el rais Arafat, el primer ministro Rabin, y el presidente Clinton levantó la sesión.
El acuerdo, conocido como Oslo II, determina que la Autoridad Nacional Palestina tendrá el Consejo Palestino. El organismo tendrá funciones ejecutivas y legislativas por un máximo de un lustro, pero la política exterior solo está reservada a la Organización para la Liberación de Palestina.
Como en el acuerdo anterior, habrá tres modalidades de seguridad: una de control palestino, otro mixto y uno de gestión israelí, pero esta vez en Cisjordania. También se autorizó a Palestina a tener sus órganos judiciales.
El Consejo Palestino y el Estado israelí deben cooperar contra el terrorismo. Finalmente se establece la comunicación entre Gaza y Cisjordania, pero el estatus sobre el territorio se mantendría por ocho meses.
Pese a sus esfuerzos por procurar la paz, que le valieron el Premio Nobel a Rabin el año anterior, no todos los israelíes veían con buenos ojos sus gestiones. Los más radicalizados consideraban que se estaba cediendo terrenos a terroristas; eso ponía en peligro su seguridad, según su criterio, y este fue el sentimiento del joven de 25 años Yigal Amir, estudiante de Derecho.
Amir esperó el 4 de noviembre a Rabin en los escalones de la plaza de los Reyes de Israel. Este fue un escenario en Tel Aviv donde se manifestaron decenas de miles de personas a favor de la paz, y donde el primer ministro cantó Shir LaShalom, y cuando el Premio Nobel intentaba abordar su vehículo recibió a quemarropa el impacto de dos balas entre la espalda y el pecho que le provocaron la muerte media hora más tarde en el hospital Ichilov.
#Rabin #Palestina #Paz #Ministro #Clinton