En marzo de 2014, la ocupación rusa de Crimea motivó al gobierno interino ucraniano de Arseni Petróvich Yatseniuk a permitir ejercicios militares en su territorio por parte de la Organización del Atlántico Norte (OTAN). Casi dos meses más tarde se eligió al empresario Petró Poroshenko como presidente de Ucrania.
El 24 de julio, el primer ministro Arseni Yatseniuk renunció, pero su dimisión fue rechazada por el parlamento a la semana siguiente. Sin embargo, el nuevo presidente Poroshenko disolvió el poder legislativo para convocar nuevas elecciones en los próximos dos meses.
La solicitud de ingreso ucraniana a la OTAN
El 28 de agosto, la OTAN denunció la invasión de un batallón de soldados rusos en Ucrania. Esto motivó una cumbre entre Poroshenko y su colega de Rusia, Vladímir Vladimírovich Putin, y al día siguiente (4 de setiembre) la alianza atlántica anunció nuevos ejercicios militares en Ucrania con la presencia de una compañía armada estadounidense.
En octubre, se organizaron las elecciones parlamentarias en Ucrania. Los partidarios de la vinculación ucraniana con la Unión Europea y antirrusa ganaron la mayoría, pero continuó la incursión de militares rusos en territorio del este ucraniano, lo que motivó una protesta del gobierno de Kiev.
El 23 de diciembre, el parlamento de Ucrania solicitó su ingreso a la OTAN. Sin embargo, la cercanía de la ciudad de Járkov, ubicada en la región del Donbás y a solo 650 kilómetros de Moscú, generó preocupación en Rusia. Un sistema M142 HIMARS podía lanzar 18 misiles en un minuto con un alcance de 500 kilómetros, lo que podría impactar en la ciudad rusa de Suvorov y en otras cercanas.
La vía debió ser diplomática, no militar
Ante esta amenaza, el presidente Vladímir Putin actuó por la fuerza el 24 de febrero de 2022 y cruzó sus tropas a territorio ucraniano, generando dos nuevos frentes: Finlandia y Suecia. A pesar de que sus poblaciones eran reticentes a un ingreso a la OTAN, observando lo que ha ocurrido en el Donbás y en Crimea, entendieron que su defensa se la podría proporcionar la alianza atlántica.
Los gobiernos escandinavos solicitaron el ingreso a la OTAN, pero el presidente turco Recep Tayip Erdoğan se opuso alegando que Suecia y Finlandia albergaban terroristas kurdos. Como Türkiye es miembro de la coalición militar, la admisión de un miembro debe ser a unanimidad. A Finlandia, el presidente Erdoğan le retiró su objeción 10 meses después, pero mantiene su oposición a Suecia debido a que le ha solicitado la extradición de 120 kurdos calificados como «terroristas» por el gobierno turco.
De cualquier modo, esta era la vía que debió asumir Putin. La humanidad se hubiese ahorrado la guerra de desgate que ocurre entre Rusia y Ucrania, y su subsecuente repercusión en la economía y en las finanzas del globo.
