El informe de la Comisión Peel señalaba que las protestas violentas que habían ocurrido en Palestina se debían al deseo de independencia de varias naciones árabes y al rechazo de la formación del Estado judío. En su capítulo V expresó que:
La posición del Gobierno Palestino entre las dos comunidades antagónicas es poco envidiable. Existen dos organismos rivales —el Comité Superior Árabe, aliado con el Consejo Supremo Musulmán, por un lado, y la Agencia Judía, aliada con el Va’ad Leumi, por el otro— que apelan más a la lealtad natural de los árabes y los judíos que el Gobierno de Palestina. Los sinceros intentos del Gobierno por tratar a ambas razas con imparcialidad no han mejorado las relaciones entre ellas. La política de conciliación con la oposición árabe tampoco ha tenido éxito. Los acontecimientos del año pasado demostraron que la conciliación es inútil (United Nations, 1937).
Palestina con tres idiomas oficiales, tres días de descanso, tres sistemas jurídicos y tres conjuntos de días festivos
La gestión separada que llevaba el Mandato Británico quedó reflejada en el informe cuando explicó que:
La dificultad de proporcionar un sistema judicial adecuado a las necesidades de los pueblos mestizos de Palestina se ve agravada por la existencia de tres idiomas oficiales, tres días de descanso semanales, tres conjuntos de días festivos oficiales y tres sistemas jurídicos. En cuanto a las sospechas judías sobre la conducción de los procesos penales, la Comisión señala las dificultades del Departamento Jurídico en un país donde el perjurio es común y las pruebas, en muchos casos, sobre todo en tiempos de crisis, son inobtenibles, y concluye que la animosidad entre ambas razas, sobre todo en tiempos de crisis, ha demostrado su influencia en detrimento de la labor de un Alto Departamento del Gobierno británico (United Nations, 1937).
Al gobierno británico, la comisión le recomendó «Hasta que se completen los estudios topográficos y el asentamiento, la Comisión acogería favorablemente la prohibición de la venta de parcelas aisladas y comparativamente pequeñas a judíos» (United Nations, 1937). Palestina ya tenía 400 000 judíos, y por la persecución nazista en Alemania y Polonia la cantidad de ellos aumentaría.
La Comisión Peel recomendó al gobierno británico una Palestina con un Estado árabe y otro judío
Para gestionar la ola migratoria judía, la comisión propuso que «debería fijarse en 12.000 inmigrantes anuales durante los próximos cinco años. El Alto Comisionado debería tener discreción para admitir inmigrantes hasta esta cifra máxima, siempre sujeto a la capacidad de absorción económica del país» (United Nations, 1937).
Una Palestina dividida en dos Estados fue lo que recomendó la comisión. En el capítulo XXII sugirió:
El Mandatario debería negociar tratados de alianza con el Gobierno de Transjordania y representantes de los árabes de Palestina, por un lado, y con la Organización Sionista, por otro. Estos tratados declararían que, en el plazo más breve posible, se establecerían dos Estados soberanos e independientes: uno, un Estado árabe integrado por Transjordania y la parte de Palestina que se encuentra al sur y al norte de una frontera, como la que sugerimos en la Sección 3 siguiente; el otro, un Estado judío integrado por la parte de Palestina que se encuentra al norte y al oeste de dicha frontera (United Nations, 1937).
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