Durante todo el 1978 se escenificaron protestas en contra del régimen del shah Mohamed Reza Pahlavi. El monarca, con la intención de sofocar las manifestaciones, decretó la ley marcial, pero el ayatolá Ruholah Jomeini llamó a una huelga general en desafío de las disposiciones oficiales, y la proclama del líder religioso fue acogida en la ciudad santa de Mashad al inicio del Año Nuevo islámico, en el mes de muharram, que era el 24 de diciembre de 1978 en el calendario gregoriano.
Mashad, además de santa, era la segunda ciudad más poblada en Irán. Además, la población del lugar era mayoritariamente shií, acorde con las orientaciones ideológicas de Jomeini.
El llamado de Jomeini fue acogido por los trabajadores de la industria petrolera. El gobierno de Pahlavi quiso enjuiciarlos, pero ellos prefirieron renunciar, y de esta manera la producción de petróleo bajó de 6 000 000 de barriles diarios a solo 700 000.
A los trabajadores se les sumaron a la huelga la banca, las aduanas y la aviación civil. El shah Pahlavi quiso contener la ola revolucionaria con la designación Shapur Bajtiar como primer ministro, un disidente el 6 de enero de 1979.
La designación de Bajtiar no contuvo la ira colectiva. El shah Pahlavi se dio cuenta de que ya nadie respondía a su mandato, y abandonó Irán en llantos; dejando un mensaje pregrabado para la radio y la televisión nacionales una semana y tres días después para disfrazar su huida como si fueran unas vacaciones.
Pahlavi fue recibido en Asuán, Egipto, por el presidente Anwar al Sadat. Mientras que en Irán la catarsis colectiva llevó al derribamiento de estatuas del shah y de su padre.
Tratando de calmar los ánimos, el primer ministro Shapur Bajtiar dispuso de varias medidas. El jefe de gobierno anunció la disolución de la policía secreta, la liberación de presos políticos y permitir el retorno del ayatolá Jomeini.
A pesar de la promesa del retorno de Jomeini, Bajtiar cerró el aeropuerto de Mehrabad. Gracias a la presión popular tuvo que reabrirlo, y de esta manera fue que el ayatolá llegó con más de cien periodistas internacionales en un Boeing 747 chárter, procedente de Neauphle-le-Château, Francia (su lugar de exilio), que aterrizó a las 9:27 de la mañana de 1 de febrero.
El recibimiento fue apoteósico. Millones de personas vestidas de negro se congregaron coreando «¡Jomeini, oh, Imam!», entre ellas, militares de alto rango.
Se dirigió en un helicóptero al cementerio de Behesht Zahra. Ahí fueron enterradas muchas víctimas de la represión monárquica; pero dada la multitud, el ayatolá Jomeini tuvo que llegar a una autopista cercana; declaró ilegítimo el gobierno del primer ministro Bajtiar, y anunció una nueva administración del Estado iraní.
El gobierno de Bajtiar no se quedó de brazos cruzados. Se resistió al cambio llevando a Irán a una confrontación, que fue denominada los «diez días de Fajr», y que concluyó cuando las fuerzas armadas se declararon neutrales después de una semana y tres días de enfrentamientos. La fuerza de Jomeini fue incontenible.
#Jomeini #Bajtiar #Pahlavi #Iran #Gobierno