La renuncia al Partido Revolucionario Moderno (PRM) del senador por la provincia de Santo Domingo, Antonio Taveras Guzmán, independientemente de las razones que arguyó y de las que los demás puedan atribuirle, es un síntoma del cáncer que carcome a esa organización.
Animado por un discurso de lucha contra la corrupción, por el adecentamiento moral y la transformación de la sociedad mediante un nuevo modelo económico y social, el senador Taveras Guzmán hizo causa común con Luis Abinader y el PRM. Sin embargo, hoy, a cinco años del «gobierno del cambio», lo que se ha afianzado es «el círculo perverso de la pobreza».
Aunque no haya sido su propósito, el legislador Taveras Guzmán ha justificado su salida con argumentos utilizados por dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), quienes cada lunes realizan una rueda de prensa para denunciar las deficiencias y malas prácticas en las diferentes áreas del quehacer público del gobierno. Por ejemplo, el renunciante se muestra decepcionado porque la gestión por la que trabajó no ha podido impulsar las transformaciones sociales y los modelos económicos que se le ofrecieron al país. Por el contrario —arguye—, hoy tenemos un modelo económico que muestra un crecimiento de la economía «sin generar suficientes oportunidades».
En opinión del senador Taveras Guzmán, la educación no genera las transformaciones sociales prometidas, en tanto que el sistema eléctrico «sigue siendo una herida abierta y muy costosa».
En relación con la lucha contra la corrupción, bandera de los actuales gobernantes cuando eran oposición, esta «se ha quedado a medio camino, creando la peligrosa percepción en el pueblo dominicano de que existen actos que gozan de cierta indulgencia».
«Estamos atrapados en políticas de corto plazo, replicando viejas prácticas clientelares que solo sirven para alimentar el círculo perverso de la pobreza», lamenta Antonio Taveras Guzmán.
Lo dicho es suficiente para que el lector se convenza de que el legislador ha sustentado su dimisión en las mismas denuncias que viene haciendo el Partido de la Liberación Dominicana. Lo que nos preguntamos ahora es si de verdad Antonio Taveras Guzmán se siente parte de los cientos de miles de «cubiados» por el PRM o si asume una posición estratégica, propia de oportunistas que se adelantan al hundimiento del barco. Eso lo determinará el tiempo. Lo que ha quedado claro, sin embargo —por lo menos para el autor de estos renglones—, es que las denuncias del PLD tienen fundamento; sobre todo si asumimos la máxima jurídica de que «a confesión de parte, relevo de pruebas», y, de manera especial, si reparamos en el refrán popular que establece: «no hay peor cuña que la del mismo palo».
28 de mayo de 2026
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