En la madrugada del 8 de octubre de 1573, los españoles desembarcaron bajo el mando de Juan de Austria. Sus fuerzas, respaldadas por el papa Gregorio XIII y los Estados pontificios en Italia, arribaron a las ruinas de Cartago con un ejército y 104 galeras bajo la dirección de Álvaro de Bazán.
Gregorio XIII y su Nuncio consideraban, según Antonio Carrasco Rodríguez que:
Tanto el Nuncio como el propio papa Gregorio XIII se dirigieron al rey Felipe II a principios de 1574, pidiendo que a don Juan se le invistiera del título de Rey de Túnez. El papa añadía que a continuación Don Juan podía llevar la empresa de Inglaterra y casarse finalmente con María Estuardo, que era una vieja aspiración de Don Juan. La respuesta fue negativa, aunque el rey aseguró que los méritos de su hermanastro no dejarían de recompensarse. Era evidente que Felipe II no llegaba a confiar plenamente en las intenciones de su hermanastro. Antonio Pérez se había ganado la confianza de Don Juan. Se escribían regularmente. El rey conoció durante años el contenido de esta correspondencia, la supervisaba e incluso corregía, animando las críticas hacia su persona, para conocer los pensamientos y planes de don Juan de Austria. Aunque el proyecto de Don Juan tenía una gran coherencia geopolítica y hubiera significado un dominio casi absoluto de la cuenca occidental del Mediterráneo, el Rey se opuso firmemente. Estaba en una grave crisis financiera y necesitaba todos los recursos para los Países Bajos a los que no quería renunciar (Carrasco Rodríguez, 2010).
Murad III asciende al sultanato otomano
La situación política de Felipe II permitió que más de doscientas cincuenta galeras otomanas arribaran a Túnez al año siguiente. De este modo, las fuerzas turcas lograron recuperar el territorio, aunque experimentaron una transición gubernamental el 12 de diciembre de 1574, cuando Selim II falleció en el baño debido a una caída.
Su esposa, Nurbanu, retuvo la noticia hasta la llegada del gobernador de Manisa, su hijo Murad, a Estambul; tres días después, fue investido como nuevo sultán. Tras un año y medio de mandato, el nuevo gobernante enfrentó el fallecimiento de Tahmasp, líder safávida.
Murad III le declara la guerra a Persia
Como consecuencia, Murad III optó por declarar la guerra a Persia. Este conflicto puso fin a 15 años de paz mantenidos gracias a un tratado entre el abuelo del sultán y el sha Tahmasp.
De Bunes Ibarra escribió que:
La guerra contra los persas será realizada por sus dos máximos instigadores, Mustafá Pachá y Osmán Pachá. El verdadero objetivo de esta empresa es la conquista de Georgia y Azerbaiyán, por lo que se reúne en Erzurum un enorme ejército compuesto por jenízaros y sipahis de la Puerta, voluntarios anatólicos y caballería timariota de Erzurum, Diyar bakir, Sivas, Karaman y Alepo (de Bunes Ibarra, 2015, pág. 112).
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