Los cruzados se encontraban en una disyuntiva. Por un lado, aguardaban los contactos diplomáticos para llegar a un entendimiento entre los musulmanes y el rey de Jerusalén, Juan de Brienne, y por el otro, una parte de los crucesignatus estaban dispuestos a ocupar en masas a Egipto, de manera que finalmente el monarca jerosolimitano unió sus tropas con las de los reyes Luis IX (de Francia), Leopoldo VI (de Austria) y Oliver (de Colonia), quienes irrumpieron en la portuaria ciudad de Damieta en mayo de 1218, y tras un fuerte asedio que duró un año y medio lograron conquistarla y eliminar al sultán ayubí Al Malik al Adil.
Asciende Meledin
Al Kamil Muhamed al Malik (Meledin) fue nombrado nuevo sultán. Este pudo recomponer las divididas fuerzas musulmanas que conspiraban contra Al Adil, principalmente el comandante curdo del regimiento Hacarí, el emir Imad ad Din ibn al Mashtub, quien intentaba poner al mando a su hermano menor Al Faiz Ibrahim porque lo consideraba más dócil.
Estas dificultades se solucionaron. Los cruzados estaban bastante confiados en su pretendida victoria, y pusieron oídos sordos a las propuestas del sultán Meledin, entre ellas, la devolución de Jerusalén y de la Vera Cruz más el suministro de provisiones para que no continuaran hacia El Cairo, pero ante el empecinamiento de los cristianos, Carlos de Ayala Martínez escribe que:
En marzo de 1221 el papa daba instrucciones en este sentido a los distintos arzobispos. Se conocen solo dos ejemplares de esta circular de 14 de marzo, la enviada al arzobispo de Tréveris y sus obispos sufragáneos y la remitida al arzobispo de Tarragona y los suyos. En ellas les pedía la movilización de cruzados bien equipados y con buena cantidad de caballos y bestias de carga para ayudar a sus correligionarios apostados en Egipto, y lo hacía precisamente a la luz de las buenas nuevas que de allí llegaban, y que detalla con toda minuciosidad (de Ayala Martínez, 2018).
Francisco de Asís fue a mediar, no a convertir
Para evitar una confrontación en El Cairo, Francisco de Asís visitó a Meledin. Jorge Álvarez niega que este misionero tuviera como propósito convertir al sultán ayubí al cristianismo cuando expresa que:
Tampoco sirvieron de nada las conversaciones mantenidas con Francisco de Asís, el futuro santo, que había viajado a Tierra Santa para mediar, aunque la tradición dice que su objetivo era intentar convertir al sultán, cosa más que improbable. Fue amablemente recibido por éste en su campamento durante cuatro días y hasta recibió un salvoconducto para predicar (Álvarez, 2020).
Meledin pudo enfrentar a los cruzados en 1221. Abrió los diques del río Nilo; la inundación dejó a los crucesignatus atrapados en el fango, sin embargo, atendió los heridos cruzados; a los demás les dio provisiones, y se firmó una tregua por ocho años.
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Gracias por revelar otras versiones documentadas de la historia de Las Cruzadas.