En la última década del siglo pasado fuimos electos por el Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) secretario de Evaluación y Control. Esa función fue propuesta por el expresidente de la República y a la vez presidente de la organización, Juan Bosch, por los fallos que el líder observaba en ese entonces, y consideró que la evaluación ayudaría mucho al PLD.
Tenía toda la razón. Hay quienes consideran la evaluación de antemano como una sanción, pero esta debe ser una actividad permanente en todas las esferas humanas porque los errores constituyen un factor de aprendizaje.
La experiencia contribuye a orientarse hacia dónde uno se dirige. Zengzi, discípulo de Confucio redactó que su maestro enseñaba que: «Ante todo es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones, es necesario descubrir nuestro destino, para tomar la firme determinación de dirigirnos hacia él» (Confucio, 1998, p. 11).
Los siete factores del triunfo
Siempre debemos tener claro hacia dónde nos dirigimos. Debemos buscar la vía más expedita para llegar al objetivo que pretendemos; si se trata de unas elecciones hay que adoptar una estrategia clara que abarque siete factores determinantes para triunfar.
Hay factores intrínsecos. Otros son externos. Empecemos con los internos: imagen, discurso, gestión de la agenda y estructura.
Una candidatura debe cuidar la imagen. Es importante que el electorado tenga una buena percepción de quien será votado en función de su inteligencia, de su carácter, de sus ideales, etcétera.
La candidatura debe tener un discurso. El elector debe responderse claramente la pregunta ¿Qué quiere fulano? Este discurso debe estar alineado a la Declaración de Principios de la plataforma o partido que la sustenta, y no debe estar complaciendo peticiones como un DJ de radio.
La Declaración de Principios da respuesta a la problemática
¡Claro! La población se expresa por medio de estudios demográficos, y la mayoría de las encuestas creíbles señalan que los tres graves problemas dominicanos son la seguridad pública, el alto costo de la canasta familiar y el desempleo, entonces se debe buscar las respuestas que tiene la Declaración de Principios sobre la problemática.
De aquí la importancia del debate. Tenemos ocho años auspiciando que haya un debate obligatorio para las candidaturas uninominales, entiéndase para presidente de la república, senaduría o alcaldía porque el favor de un voto debería ser sobre la base de las ideas para enfrentar los males del país, no en función de las dádivas para atender necesidades personales.
República Dominicana debe saber cómo sus dirigentes resolverán sus problemas. El debate es un mecanismo de equidad para quienes tienen buenas ideas y pocos recursos, de manera que no se impongan (como ha ocurrido, salvo excepciones) que quienes tienen recursos sin ideas detentan las posiciones públicas.
Para ganar unas elecciones hace falta una estructura política. Con sinceridad, las encuestas creíbles no pronosticaron los resultados de las pasadas elecciones de febrero, pero ocurrió que el PLD ocupó el lugar de principal partido de oposición, y esto se debe a que, con todas las dificultades que le aquejan, tiene la organización de mayor cobertura que otras fuerzas políticas, solo superada por el mismo Estado dominicano (en otro momentos nos referiremos a los factores externos).
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Gracias Joaquin por tu valioso aporte. Nunca olvido cuando evaluábamos las actividades en el Partido. Este articulo me cayo muy bien pues me he estado preguntando si es que los partidos tienen una vida útil.