Los tres factores externos para un triunfo electoral son las finanzas, la correlación de fuerzas y el timing. En la llamada democracia representativa hay una trampa-seguro de vida para que las candidaturas estén vinculadas a los sectores de poder económico; en República Dominicana fue adoptado el sistema de financiamiento público para evitar que los dirigentes políticos recurrieran al empresariado y al narcotráfico; el resultado ha sido que reciben de las tres fuentes, y hay una cuarta fuente, que es la más sana, sin embargo, se ha atrofiado, que es el aporte financiero de la propia militancia de las organizaciones políticas.
La ley del embudo
Los partidos políticos dominicanos que se han clasificado como mayoritarios se han servido con la ley del embudo. Para sí se reparten el 80 por ciento del financiamiento estatal; a los demás dejan el resto, y en vez de utilizar la especialización que da la ley para la formación política de sus dirigentes se dedican a torcer voluntades por medio de la llamada «logística» de acostumbrar a un segmento del electorado a pagarle para que vote.
Para las elecciones, los partidos oficiales se benefician de la sobrevaluación de obras estatales. Porque la condición es que la obra se adjudica a cambio de un aporte financiero a la organización política en el poder, y de ñapa (como decimos los dominicanos) se le da asesoramiento mercadológico al partido.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fue afectado en su aparato financiero. Varias de las figuras claves para las altas recaudaciones fueron apresadas y a otras se le asignaron obras en la actual gestión gubernamental del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para que rompieran sus compromisos anteriores, y de esta manera, el PLD se quedó «frenando en el aro» cuando se acostumbró por dos décadas a tener el área financiera resuelta gracia a su ejercicio del poder.
Los abstencionistas son el partido dominicano más grande
Fuera del poder la correlación de fuerzas es otra. Antes de 2019 la correlación dibujaba un cuadro de bipartidismo «acompañado», nombre que le dio un estudio para la Fundación Frederick Ebert, porque eran los partidos PLD y PRM que polarizaban con un grupo organizaciones satélites que les acompañaban, pero a raíz de la división del primero hay un partido hegemónico con un creciente sector del electorado que se coloca al margen del proceso electoral, y que, hoy por hoy, es el partido mayoritario dominicano, que son los abstencionistas, con el inconveniente de que no se le cuenta los votos.
El PLD más la Fuerza del Pueblo representan un quinto del electorado. Como los abstencionistas no son contados, entonces se proyectan como dos quinta parte de quienes acuden a las urnas.
En el proceso electoral dominicano el timing político para la oposición fue mayo de 2023. Timing es tener el sentido de la oportunidad: es actuar en el preciso momento (ni antes ni después), y en esa fecha, la oposición superaba al presidente Luis Abinader por 4 %, pero el ego y viejas rencillas no permitieron que las organizaciones se unieran en torno a una sola candidatura presidencial.
#Partidos #Poder #Timing #CorrelacionDeFuerzas #Electorado

He analizar cual fue el nivel de abstracción al voto presidencial en el 2020.
Y comparar con el nivel de abstención al voto presidencial del 2024.
Porque solo se está diciendo que Luis Abinader ganó con un 56% el porcentaje más alto en todas las historias del sistema democrático de la república dominicana.
En éste proceso electoral que acabo de pasar el 19 de mayo del 024 la abstención al voto presidencial fue alto el porcentaje de un 43% más o menos.
Esa abstención al voto presidencial fueron peledeista frustrados , incómodo, molestó por los errores políticos cometido por Danilo Medina y Leonel Fernández
Hermano, la.misma teori que sostengo hace 4 años, recuerda cuando tocamos ese tema José Rafael, tú y yo, una noche, hay que hacer algo y no morir vegetación igual que el partido