Horacio Vásquez se reunió en el primer trimestre de 1912 con un líder pata prieta. Se trataba del inquieto general Desiderio Arias; después de las conversaciones Horacio se internó en Moca, pero luego tuvo que huir para Haití.
Vásquez conversaba con el general Arias la conformación de un futuro gobierno encabezado por él. En el diálogo había una traba; era la propuesta de Desiderio de que se designara a uno de los magnicidas de Ramón Cáceres, que era el general Luis Felipe Vidal como secretario de Estado de Interior y Policía; para Horacio era un trago muy amargo porque el presidente Mon Cáceres era su primo materno, y una salida al impasse fue una chocante idea de Arias de que se consultara al líder político del norte de Haití, que era el general Charles Zamor.
Horacio después de retirarse de la política aspiraba a ser presidente
Desiderio suspendió las conversaciones con Horacio. El 1 de diciembre asumió la Presidencia de la República el arzobispo Adolfo Alejandro Nouel; aunque inicialmente contó con el respaldo de Vásquez, el nuevo presidente no resistía la presión de Arias creándose una confusa situación política de la cual Horacio planteó el día 18 su renuncia a la actividad política y el arzobispo Nouel dimitió del cargo en alta mar sin formalizar su salida casi un cuatrimestre después generándose un tranque en su sustitución porque Vásquez después de haberse «retirado» de las lides políticas quería asumir la jefatura de Estado y le adversaba el secretario de Estado Federico Velásquez, llegándose a un «ni tú ni yo» para poner a un prominente líder horacista, quien fue el senador José Bordas Valdez.
El presidente Bordas debió concluir su mandato el 13 de abril de 1914. Sin embargo, se convocaron elecciones para dos meses después de esa fecha las cuales fueron anuladas; tuvo que intervenir el presidente de Estados Unidos con un llamado «Plan Wilson» en el cual el liderazgo político debía llegar a un consenso para sustituir a Bordas, y, en efecto, se reunieron el 15 de agosto el mismo jefe de Estado, los expresidentes Juan Isidro Jimenes y Horacio, el secretario de Estado Velásquez y el general Vidal a bordo del acorazado South Caroline.
Con el Plan Wilson en el cuello
El liderazgo nacional se comportó de la manera siguiente: Bordas, al principio quería postularse como presidente, pero luego respaldó al dirigente lilisista Genaro Pérez; Manuel de Jesús Bidó (quien asistió en representación del expresidente Jimenes) propuso al excanciller Eliseo Grullón, y Vásquez sugirió al expresidente Jacinto de Castro. El plan Wilson estipulaba que si los líderes no se ponían de acuerdo, el mismo mandatario estadunidense designaba al presidente dominicano, y todos convinieron en designar en la posición al médico y catedrático Ramón Báez Machado, hijo de Buenaventura Báez.
El presidente Báez Machado organizó las elecciones. En ellas quedó electo Juan Isidro, quien luego renunció el 7 de mayo de 1916.
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