No olvida ningún detalle en la misma medida que junto a la creación de Patria ha ido ya preparando un sistema de inteligencia y contrainteligencia para dotar a las fuerzas cubanas de un órgano capaz de impedir, neutralizar, resistir y vencer la labor enemiga para intentar penetrar, sobornar, debilitar y dividir al movimiento revolucionario cubano como se demuestra ampliamente en el libro Los escudos invisibles. Un Martí desconocido, Editorial Capitán San Luis, 2003, del autor de este trabajo.
No descuida nada en el plano organizativo y de contenido pues con pasión se entrega a esta obra fundadora del PRC como se corrobora en las siguientes ideas expresadas en una importante carta del 23 de marzo de 1892, dirigida a Francisco María González, quien era el secretario de la Comisión Recomendadora de las Bases y Estatutos del Partido Revolucionario Cubano:
Sobre Ud., como Secretario, y sobre mí como Presidente, recayó el honor y la obligación de mediar entre los clubs cubanos organizados y que se organizasen en la emigración, y la Comisión Recomendadora de las Bases y Estatutos del Partido Revolucionario Cubano que fueron unánimemente aprobadas en las dos solemnes sesiones de Cayo Hueso por la junta representativa de que formaban parte, entre probados patriotas de este venerando asilo, los presidentes de los clubs que hasta aquella fecha existían. Y sobre mí recayó además la misión de proponer las Bases y Estatutos a los clubs organizados o que se organizaran en el Continente. Transcurrido ya con largueza el tiempo que la cordura y el respeto aconsejaban dar al libre estudio de las Bases y Estatutos que habían de ratificar… Es lo primero, Sr. Secretario, mostrar justo regocijo por el patriotismo, impaciente a la vez que juicioso, con que los clubs de Tampa y New York acogieron por unanimidad, en el mismo día de su presentación, las Bases y Estatutos… Ud. como Secretario y yo como Presidente de la Comisión Recomendadora, rogar a los presidentes de los clubs que hubiesen ya aceptado las Bases y Estatutos, caso de que la mayoría de ellos unida al voto unánime de Tampa y Cayo Hueso compusiese mayoría patente e indisputable,–que, en acuerdo con la disposición de los clubs de Tampa y New York, le doy fe, fijar para un día dado, que pudiera ser el 8 de abril, la fecha de elección de Delegado y Tesorero, y constitución consiguiente y efectiva del Cuerpo de Consejo, que completan el Partido,–y otra fecha para su proclamación unánime en el extranjero, que pudiera ser, señor Secretario, nuestro glorioso Diez de Abril.
Y el señor Secretario se servirá comunicarme el resultado, para dar noticia oportuna a estas emigraciones ansiosas.
Saluda a Ud., con afectuosa consideración.
Su compatriota
José Martí
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