Diocleciano reformó el imperio. Estableció el 21 de abril de 293 la tetrarquía con dos augustos y dos cesares: los dos primeros eran él y Maximiano, y los dos segundos fueron Galerio y Flavio Valerio Constantino, conocido como Constancio Cloro.
Cada uno dirigía desde una ciudad. En Nicomedia estaba Diocleciano; en Milán estaba Maximiano; en Tréveris estaba Constancio Cloro (con el control de Britania y Galia), y en Tesalónica estuvo Galerio. Desde esa parte, este dominaba los Balcanes y Tracia.
Galerio y Constancio ascendieron a augustos por la renuncia de Diocleciano una docena de años más tarde.
En julio de 306 murió Constancio. Sus legiones en Eboraco (actual York, Reino Unido) proclamaron cesar a su hijo Constantino en contraposición de Galerio que había designado cesar a Severo, «Pero Constantino no lo recibió con agrado y tampoco su padre, que poco antes de morir recomendó a sus tropas que nombrasen a Constantino emperador. Éste se atrincheró en Britania» (Llano Arnaldo, 2019).
Constantino I ordena construir el Santo Sepulcro
Constantino pudo vencer al hijo de Galerio, Majencio. La batalla se libró en el puente Milvio un sexenio posterior; Majencio se ahogó en el Tíber, y ya Constantino con dominio absoluto del imperio comenzó a establecer nuevas sedes, entre ellas, en Jerusalén, donde ordenó a construir el Santo Sepulcro en el 326.
En un cuatrienio posterior Constantino trasladó la capital del imperio a Constantinopla (actual capital de Türkiye). Murió en el 337, y sus hijos se repartieron el imperio: Constantino II con el dominio de Britania, Galia e Hispania; Constante con la dirección de los territorios centrales, y Constancio II con el control de Constantinopla y lo que hoy es Oriente Medio.
Los judíos se rebelaron en Antioquía. La guerra inició cuando se le obstaculizaba la práctica de su culto, y hay que recordar que Constantino I y su hijo Constancio II habían asumido el cristianismo oficialmente, pero este tuvo que enfrentar a Magnencio, quien había asesinado a su hermano Constante.
Los judíos se le rebelan a Constancio II
Constancio II delegó su autoridad el 15 de marzo de 351 a su primo Constancio Galo, y al difundirse el rumor de que Constancio II había muerto en Galia, y un foco rebelde emergió en Galilea bajo el liderazgo de Natrona y de Isaac de Diocaesarea (también conocido como Isaac de Séforis).
Los rebelados establecieron un control entre Séforis, Tiberias y Diospolis. Se extendieron hasta Jerusalén hasta que Constancio II envió al magister equitum Ursicinus, y logró vencer dos años más tarde asesinando a Natrona.
En 359, Constancio II desató una cacería de brujas en Palestina. José Antonio Jiménez Sánchez escribió que:
Muchos individuos fueron acusados y condenados por un crimen de alta traición, por haber consultado el oráculo de Bes en la Tebaida. El lugar elegido para confinarles y torturarles en busca de información fue Escitópolis, en Palestina. Muchos fueron ejecutados solo por llevar amuletos al cuello (Jiménez Sánchez, 2020).
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