Tarek Aziz, viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de Irak, salió el 15 de noviembre de 1997 de Nueva York hacia Egipto. En El Cairo conversó con su colega, Amr Musa, y con el secretario general de la Liga Árabe, Esmat Abdel Meguid, para tratar de encontrarle una salida negociada al diferendo entre los gobiernos de Estados Unidos e Iraquí por la expulsión de dos inspectores estadunidenses de Unscom.
Musa se mantuvo en una posición de equilibrio. Estaba de acuerdo de las sanciones a Irak por la invasión de Kuwait, pero era contrario a la movilización de buques de guerra en el golfo Pérsico por parte de Estados Unidos y Reino Unido, y le aconsejaba al viceprimer ministro Aziz que readmitieran a los inspectores para evitar la justificación de una acción militar del gobierno de Bill Clinton.
Ante la amenaza militar estadunidense y británica, Meguid (quien también era egipcio) dijo que se debía evitar el uso de la fuerza contra Irak. Sin embargo, obvió la solicitud del viceprimer ministro Aziz de una convocatoria de la Liga Árabe.
Aziz llegó el día 18 a Moscú. Allá tuvo reuniones con el presidente Borís Yeltsin y con el ministro de Relaciones Exteriores Yevgueni Primákov arabista, conocedor del Medio Oriente y amigo del jefe de Estado iraquí, Sadam Huseín.
Yeltsin había previamente delineado un plan para la crisis entre Irak y la Unscom. Este consistía en la reintegración de los inspectores estadunidenses del organismo de las Naciones Unidas, a la vez que se levantara las sanciones al Estado iraquí, aprovechando que Rusia es uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Dado el plan ruso, el presidente Clinton anunció al día siguiente que la crisis se había resuelto. Señaló que gracias a la «firmeza de la comunidad internacional» se había eliminado el conflicto, pero la presencia militar de Estados Unidos y Reino Unido se mantendría en el golfo Pérsico.
Husein anunció el día 20 la aceptación del plan ruso. Ponderó los contratos petroleros con Rusia y las deudas de Irak desde los tiempos de Unión Soviética, pero para una salida honrosa, por iniciativa del presidente Yeltsin, se revisaría el papel de la Unscom en suelo iraquí, y los bombarderos estadunidenses y británicos debían salir del golfo Pérsico.
La amenaza occidental por un lado y el creciente intercambio comercial por otro fueron los motivos de la visita al día siguiente de Aziz a Siria. Lo recibió en la tarde en el aeropuerto de Damasco el ministro de Relaciones Exteriores, Faruk al Shara, siendo este el primer encuentro en este nivel en 17 años.
Aziz expresó que «cuando los hermanos se reúnen, dialogan». Tanto en Irak como en Siria sendas alas del Partido Baaz gobiernan hace cuatro décadas atrás desde los tiempos del panarabismo de Naser.
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