Möngke Kan, máxima autoridad del imperio mongol, envió su a hermano Hulagu a enfrentar a los nizaríes hashashins ismailíes. Este último le había solicitado a Al Musta’sim la colaboración para enfrentar a los chiíes, pero el califa de Bagdad no estuvo de acuerdo por lo que el príncipe mongol le amenazó de la manera siguiente: «Te haré caer desde lo alto del cielo, como un león te arrojaré hasta lo más profundo. No dejaré con vida a una sola persona de tu país, convertiré en llamas tu ciudad, tus tierras, tu imperio» (Prado, 2024).
Hulagu se dirigió en noviembre de 1257 con un ejército, acompañado de chinos, cristianos armenios, georgianos y francos hasta la gran ciudad de Bagdad. Llegó a Juzistán (actual Irán) al mes siguiente, y el 22 de enero de 1258 (otros autores fechan el 29) ya estaban en Bagdad, y el 5 de febrero (otros señalan que el día 4), habiendo destruido diques, construidos fosos y empalizadas con auxiliares de China, controlaron parte de la muralla de la demarcación.
Con la muerte de Al Musta’sim concluyó medio milenio de dominio abasí
Al Musta’sim ponía oídos sordos a la petición de rendición por parte de Hulagu. Por el contrario, respondía con mensajes intimidatorios, hasta que cinco días después se rindió; los mongoles entraron el día 13, y escribió Fernando Prado que «mandó que se ejecutara a toda la familia del califa delante suyo y, después, hizo que Al Musta´sim fuera enrollado en una alfombra y que su caballería pasara por encima suyo» (Prado, 2024).
También fueron muertas unas doscientas mil personas. Miles de manuscritos encontrados en la Casa de la Sabiduría (o Gran Biblioteca de Bagdad) fueron quemados o lanzados al río Tigris.
De esa violenta manera culminó medio milenio de dominio abasí. A partir de ese momento se estableció un kanato mongol en el área.
Hulagu retornó a Mongolia
Jerusalén era un objetivo mongol. Escribió Corral que:
Así, en 1259 los mongoles estaban a punto de invadir Tierra Santa, los musulmanes aguardando un destino que presentían trágico y los cristianos divididos entre los que se habían aliado con los mongoles y los que los contemplaban como enemigos peores si cabe que los propios musulmanes. Algunos príncipes cristianos, como Bohemundo VI de Antioquía, pactaron con los emisarios del gran kan y por ello fueron excomulgados por el legado papal. Pero ese año murió Mong-ka, el cuarto de los grandes kanes, y Hulegu tuvo que regresar a Mongolia para participar en el kurihai encargado de designar a su sucesor. El mando del ejército quedó entonces en manos de su lugarteniente, el general Kitbuka, un cristiano nestoriano con el que los cristianos de Tierra Santa podrían entenderse mejor; pero la marcha de Hulegu mermó considerablemente las fuerzas mongoles, que quedaron reducidas a veinte mil guerreros (Corral, 2006, pág. 58).
Con esa cantidad, el general Kitbuka enfrentó a un número similar de soldados dirigidos por el sultán Qutuz el 3 de setiembre de 1260. Esta colisión es conocida como la batalla de Ain Yalut, en el actual territorio de Israel.
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Si Hulagu volvio a Mongolia como reconfiguro el mundo islamico. O falta otra parte?
Bastó ponerle fin a la dinastía abasí en Siria, que tenía 500 años. Las poblaciones de las antiguas repúblicas soviéticas como Kazastán, Turkmenistán, Tayiskistán, Uzbekistán y Kirguizistán estuvieron en su dominio.