Uno de los comandantes mamelucos victoriosos en la batalla de Ain Yalut fue Rukn ad Din Baibars al-Bunduqdari. La cabeza del lugarteniente del príncipe mongol Hulagu, el general Kitbuka, fue llevada a El Cairo, y las tropas egipcias entraron cinco días más tarde (el 8 de setiembre de 1260) a Damasco.
Al regreso a El Cairo, Baibars solicitó a Qutuz dirigir Alepo o a Palestina. El sultán se lo negó; mes y medio más tarde ambos participaron en una cacería cerca de Gaza, y el máximo dirigente egipcio fue asesinado proclamándose en El Cairo Abu al Futh (como se le apodaba a Baibars) como Al Malik al Zahir, título que le daba el control del Estado.
Baibars se constituyó en un muro de contención
El 25 de mayo murió el papa Alejandro IV. La Santa Sede tuvo vacante durante un trimestre hasta la elección de Urbano IV, y el 27 de setiembre falleció la reina Plasencia de Antioquía a los 26 años, regente del reino de Jerusalén. Otros autores fechan el deceso cinco días antes, y la regencia pasó a Isabel, tía de Hugo II, y para Tyerman:
Las complejidades de la autoridad monárquica y legal adoptaron un sesgo aún más alejado de la claridad, al tiempo que el sultán Baibars iniciaba la destrucción sistemática del reino. Los señores negociaron sus propias treguas individuales con sus vecinos hostiles, un indicador de la desintegración del reino: Juan de Jaffa con el sultán de Damasco en 1255 y 1256, y con Baibars de Egipto en 1261 (Tyerman, 2010, pág. 939).
Nadie le puso caso al papa Urbano IV
Durante el mandato de Baibars, los francos no pudieron avanzar en el Levante. Según Tyerman se
Redujeron las posesiones francas en Palestina a un resto a duras penas sostenible de algunos castillos y ciudades costeras del litoral mediterráneo y apenas ningún territorio tierra adentro. Ni siquiera la superioridad marítima de los francos pudo detener la marea de los mamelucos. Baibars, al demoler los lugares que conquistaba, les negaba la posibilidad de una reconquista (Tyerman, 2010, pág. 1050).
Hacia la Tierra Santa, el papa Urbano IV proclamó a una nueva cruzada en 1263. Sin embargo, nadie acudió a su llamado por múltiples factores: 1) la historia reciente de cruzadas fracasadas; 2) la confrontación en Europa contra los cátaros y los llamados herejes por parte de la iglesia católica; 3) las tensiones internas en Francia y en Inglaterra, antiguas patrocinadoras de esas empresas; 4) la presencia mongola en la zona; 5) el interés de las ciudades-Estados italianas de comerciar con los musulmanes más que combatirlos; 6) la crisis política a lo interno del Sacro Imperio Romano Germánico, que lleva nueve años, y 7) la lucha entre los güelfos (partidarios del Vaticano) y los gibelinos (los seguidores del imperio). Finalmente, el pontífice murió el 2 de octubre del año siguiente.
#Baibars #Mamelucos #Palestina #UrbanoIV #Damasco
