El historiador británico Eric Ernest Hobsbawm denominó el XX como un siglo corto. Desde su punto de vista este empezó el 28 de junio de 1914 con el asesinato en Sarajevo del archiduque de Francisco Fernando del imperio austrohúngaro y su esposa Elizabeth y concluyó con la caída de la Unión Soviética en 1991, serie de acontecimientos a los que el historiador Eric Hobsbawm le encuentra coherencia.
El historiador británico Hobsbawm consideró que el siglo XX quedó:
Estructurado como un tríptico. La primera parte «se extiende desde 1914 hasta el fin de la segunda guerra mundial, siguió un período de 25 o 30 años de extraordinario crecimiento económico y transformación social, que probablemente transformó la sociedad humana más profundamente que cualquier otro período de duración similar.
«Descomposición, incertidumbre y crisis»
El lapso que fue desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta 1970, Hobsbawm lo consideró como la edad de oro. Sin embargo, a partir de ahí hasta el derrumbe de la Unión Soviética, él señaló que «fue una nueva era de descomposición, incertidumbre y crisis y, para vastas zonas del mundo como África, la ex Unión Soviética y los antiguos países socialistas de Europa, de catástrofes.»
Catastrófico también fue el inicio del siglo si partimos desde el asesinato de la pareja Francisco Fernando y Sisí. A partir del sangriento acontecimiento, El imperio austrohúngaro le puso un ultimátum a Serbia, que no cumplió entrando en guerra, a lo que se sumó Rusia en respaldo de Serbia; Alemania y Francia se pusieron de lado del imperio austrohúngaro, y Reino Unido también se sumó a esa alianza dándose la Primera Guerra Mundial.
Otra conflagración internacional se produjo en el período 1939-1945. La denominada Segunda Guerra Mundial empezó con la invasión alemana a Polonia y concluyó con la capitulación japonesa en el acorazado USS MIssouri de Estados Unidos.
El presente permanente
Desde ese momento inició les trente glorieuses, como dirían los franceses. También llamada la edad de oro por Estados Unidos y Reino Unido para el primero debió ser más dorado porque la unión americana tenía dos tercios de la economía global.
En esa economía pesaba poco Unión Soviética. En la carrera armamentista que se enfrascó contra Estados Unidos, los recursos que debían ser dedicados al desarrollo de la economía y a los servicios sociales se destinó a la defensa, y el resultado fue el colapso del sistema en 1991.
En ese año concluyó el siglo XX para el historiador británico:
La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo xx. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven. Esto otorga a los historiadores, cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan, mayor trascendencia que la que han tenido nunca, en estos años finales del segundo milenio. Pero por esa misma razón deben ser algo más que simples cronistas, recordadores y compiladores, aunque esta sea también una función necesaria de los historiadores.
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