La situación política es grave. Muchos no se han dado cuenta, y parten de un falso optimismo que solo se puede cristalizar si hay cambio radicales desde la cúpula de nuestras organizaciones políticas.
Hay que evaluar
En el PLD promoveremos la evaluación del pasado proceso electoral municipal en todas las instancias a la cual pertenezcamos. Queriendo mantener el status quo es difícil conseguir las transformaciones necesarias para tener un contundente éxito en las elecciones de mayo; recordamos que cuando se suspendieron las elecciones municipales de 2020 propusimos en la circunscripción 2 del Distrito Nacional que el Partido de la Liberación Dominicana exigiera la renuncia del pleno de la Junta Central Electoral por la mala administración del proceso, pero se nos señaló que eso podría agravarse en una crisis política que no debía auspiciar la organización como partido oficial, sin embargo, la oposición supo aprovechar la oportunidad, y vincularnos con una falencia que el partido morado no provocó.
Debemos aprender que marzo influyó en julio. Febrero podría permear a mayo si no adoptamos un espíritu autocrítico de asumir la estructura que el noveno Congreso aprobó, pero que los proyectos presidenciales boicotearon porque les dieron preferencia a los intereses particulares que a los generales.
El foco es el colegio electoral
Para reconquistar el poder político nuestro centro de atención deben ser los colegios electorales. Tenemos la primera estructura política del país; no se confundan con el Partido Revolucionario Moderno, se transfiere al aparato gubernamental con sus dirigentes, y es lógico que no superemos a la burocracia estatal cuando ha sido nuestra organización, a pesar de los pesares, que más ha consolidado el Estado dominicano.
Ese Estado, gestionado con un criterio proselitista, solo puede ser enfrentado con éxito con un partido formado, aguerrido, disciplinado y compacto. Otros tienen cabeza sin cuerpo.
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Bien, lo mismo pensamos