Alejandro IV empezó su papado el 12 de diciembre de 1254. Continuó la política de su predecesor, en ese tenor convenció a Enrique III para que su segundo hijo asumiera el reinado de Sicilia, sin embargo, esto provocó una guerra civil en Inglaterra.
El parlamento inglés se negó a costear la campaña contra Manfredo en Sicilia. Edmundo solo tuvo la titulación de rey de la isla, pero nunca ejerció la dirección efectiva, y Alejandro IV llamó en 1256 a una nueva cruzada a los fieles de Prusia y de Livonia para «la conversión de los paganos que habitaban más al este» (Tyerman, 2010, pág. 897).
Más que el este, el interés de Alejandro IV era Sicilia y el sur de Italia. Continuaba enfrentando a Manfredo debido a que tenía la regencia de la isla, la cual se consideraba un feudo papal, y teniendo Conradino (el sobrino de Manfredo, denominado Conrado III de Jerusalén) solo tres años.
Shajar al Dur: a quien a hierro mata a hierro muere
Mientras eso ocurría en el sur de Italia, el sultanato mameluco procuraba consolidarse. Al Malik al Mu’iz Iz ad Din Aibak tenía puesto sus ojos en una princesa, hija del emir de Mosul Badr al Din Lo’lo’, y al enterarse la esposa del sultán, Shajar al Dur, ordenó su asesinato, el que fue ejecutado el 10 de abril de 1257.
Los partidarios de Aibak reaccionaron. También mataron a Shajar y a su madre dos semanas y cuatro días después, según el website de Las Cruzadas de la manera siguiente:
Shajar al-Durr y su madre fueron despojadas y golpeadas hasta la muerte con zuecos por las sirvientas de al-Mansur Ali. Su cadáver desnudo fue hallado fuera de la Ciudadela. Fue arrastrado de sus pies y arrojado desde arriba desnudo, con un paño alrededor de su cintura. Se quedó en el foso durante tres días, sin enterrar, hasta que una noche llegó una turba y se quitó la tela alrededor de su cintura porque era de seda con perlas y tenía un olor a almizcle. Las sirvientas fueron ejecutadas (Las Cruzadas, 2017).
Un niño de cinco años fue regente de otro de tres años
Nur ad Din ibn Aibak, hijo de Mu’iz, fue proclamado sultán. Al ser menor de edad se le asignó un regente (Qutuz), quien tenía el poder real de los mamelucos con mayor razón frente a la amenaza de la expansión mongola.
Al noroeste del Mediterráneo continuaba el enfrentamiento entre Alejandro IV y Manfredo. El papa excomulgó a este último el 9 de abril de 1258, y el hijo del fenecido emperador se proclamó en Palermo en un cuatrimestre posterior rey siciliano.
La regencia de Conrado III quedó en manos de Hugo II de Chipre. Un niño de cinco años fue regente de otro de tres años en Jerusalén, pero se tuvo que poner una regente al regente: su madre, Plasencia de Antioquía, como reina de la Tierra Santa.
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