Las ejecutorias de Juan Bosch en la Presidencia de la República causaron reacciones disímiles en el gobierno de Estados Unidos y en el liderazgo del Partido Demócrata. Esa era la organización del presidente estadunidense John Fitzgerald Kennedy; podríamos decir que él estaba a la expectativa de la trayectoria del presidente Bosch, pero Richard Helms, Williamns, William Averell Harriman, Armestead Selden, Harold (Hal) Hendrix, Jules Dubois y Lorenzo Berry (Wimpy) lo rechazaban, mientras Tad Szulc, Henry Raymont, Hubert Humphrey, Dan Kurzman, Theodore Draper y Wayne Morse lo apoyaban.
¿Dónde encajaba Bosch?
¿Por qué esta disparidad de criterio? Es dialéctico, pero mejor que lo explique Luciano Anzelini en su obra Imperialismo informal militarizado:
Según se aprecia, resulta inadecuado estudiar el periodo de Bosch bajo prismas lineales. El mandatario fue concebido por algunos como comunista, mientras que otros lo caracterizaron como anti-comunista; para algunos fue “pro-yankee” y para otros anti-estadounidense. Ninguna de esas caracterizaciones es adecuada. Bosch fue un líder heterodoxo, con rasgos personales difícilmente encasillables.
Bosch no era ubicable tampoco para Eduardo Latorre. Así también describe esos episodios en su libro Política dominicana contemporánea.
En política, como en el universo, es incorrecto ver cada entidad como libre de contradicciones. La ley de la contradicción se produce desde la más pequeña partícula subatómica hasta en la mayor reunión de galaxias, por tanto, de una manera piensa el pueblo estadunidense, y de otra manera medita su gobierno, y, dentro de él, habrá posiciones contrapuestas.
Los estadunidenses que se oponían a Bosch
Hemos mencionado los contrarios al presidente dominicano. Ahora diremos qué rol desempeñaban y por qué: Richard Helms, Hal Hendrix, Jules Dubois y Wimpy pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). El primero era subdirector de Planes de la institución; el segundo había sido reclutado en 1957, y desde el triunfo de la Revolución cubana se había dedicado a la propaganda negra contra Fidel Castro; el cuarto tenía rango de coronel, pero, además también periodista, y el cuarto jugó un papel clave en el magnicidio contra el general Rafael Leonidas Trujillo.
Williamns era el director de la Agencia Internacional para el Desarrollo. Tradicionalmente, ese organismo trabaja muy estrechamente con la CIA.
Averell Harriman era subsecretario de Estado para Asuntos Políticos. Selden era senador de Alabama. Ahora que mencionamos ese estado, les recordamos la salsa de Ismael Rivera de lo que le pasó al negrito al minuto de casarse con una rubia allá, en Alabama, a la doce del día.
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