Vespasiano se encontraba en Cesárea con cuatro legiones (cada una contaba con 6 mil soldados). Ordenó a su primogénito Tito a sofocar la rebelión de los judíos en el primer semestre del año 68 antes de Jesús. Excepcionalmente el hijo de Vespasiano comandó la legión XV Apollinaris sin haber sido pretor (Raíces de Europa, 2022). ¿Podríamos atribuirle al padre tráfico de influencias?
Tito cumplió el cometido. Venció en Galilea; luego en la costa del Mediterráneo, y desde ahí llegó a Jerusalén, y la manera expeditiva de triunfar le ganó el título de «El Carnicero».
Vespasiano prefirió no incursionar en Jerusalén, que le quedaba a 90 kilómetros al sureste, porque la alianza entre Sergio Galba y Marco Salvio Otón provocó el suicidio de Nerón el 9 de junio, y Vespasiano envió a su hijo a entrevistarse con el nuevo emperador, que fue Galba.
Este fue asesinado por Otón siete meses y una semana de su proclamación. El Carnicero no había llegado a Roma, apenas estaba en Corinto cuando ocurrió el magnicidio, y decidió retornar a Judea, pero antes consultó con un oráculo en Pafos sobre la viabilidad de que su padre aprovechara la coyuntura de la guerra civil en Roma.
Vitelio vence a Otón
Otón, según Cayo Suetonio Tranquilo, «Por su parte, mandó correos a Vitelio y le escribió ofreciéndole compartir con él el Imperio y proponiéndose para yerno suyo.»[1]
Sin embargo, el 16 de abril de 69 se suicidó a perder la batalla de Bedriacum (hoy municipio de Calvatone, Cremona) contra Vitelio. Cayo Suetonio narró que Otón se había preparado para morir porque:
Exhortó, pues a su hermano, a su sobrino y a cada uno de sus amigos en particular a atender a su seguridad, estrechólos en sus brazos, les dio el último beso y los despidió. Una vez solo redactó dos cartas, una para su hermana, para consolarla; otra para Mesalina, la viuda de Nerón, con la que se proponía casarse, para recomendarle su memoria y el cuidado de sus funerales. Quemó después todas sus cartas, para que no perjudicasen a nadie ante el vencedor, y repartió entre sus criados todo el dinero que poseía.[2]
Inicia la dinastía flavia
Vitelio se había proclamado emperador un trimestre y medio antes. Tuvo el dominio de Roma hasta ser ultimado por las tropas de Vespasiano el 20 de diciembre.
Comentó Flavio Josefo que Vespasiano:
Estando, pues, suspensos de todo, ondeando el imperio y señorío romano, sin saber en quién se sostendría, menospreciaban y no tenían tanta cuenta con la guerra de los judíos; y teniendo miedo sucediese algo a su patria, temían acometer y emprender guerra contra los extranjeros.[3]
[1] Suetonio. (121). Vida de los doce césares, Elejandría, p. 320.
[2] Ibidem, p. 322.
[3] Las guerras de los judíos, p. 240.
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