El ya emperador Flavio Vespasiano, denominado en lo adelante César Vespasiano Augusto, envió a su hijo Tito a Jerusalén:
A que diese fin a la guerra de los judíos, y tomase Jerusalén: el cual se vino por tierra hasta Nicopolis, ciudad lejos de Alejandría veinte estadios de camino, allí puso su gente en naos muy grandes, y vínose hasta Thurno navegando por el Nilo, y dejando las tierras de Mendesio: salieron a tierra, detúvose en la ciudad de Tanin: de aquí partiendo, hizo estancia en otra ciudad llamada Heraclea, y vino a hacer la tercera a Pelusio.
Los judíos e idumeos tenían otra preocupación. En ese momento había surgido el liderazgo de Simón ben Giora, quien había nacido en Gerasa (hoy, Jordania); como una manera de neutralizarlo le fue raptada su esposa, y Simón llegó hasta los muros de Jerusalén a recuperarla «como una fiera herida», detalló Flavio Josefo (Josefo, Las guerras de los judíos, 2006, pág. 242).
Tito llegó a Gaza
Narró que el geraseno agredió a todo aquel que entraba a Jerusalén. En muchos casos «cortaba las manos, y dejábalos volver a la ciudad, haciendo con esto que sus enemigos se amedrentasen y le tuviesen gran miedo, y también por excusar tantos daños y librar al pueblo de ellos» (Josefo, Las guerras de los judíos, 2006, pág. 242). En fin, la amenaza surtió efecto, y la mujer de Simón fue devuelta.
Las tropas del Carnicero continuaron por el desierto llegaron al templo de Júpiter Casio. De ahí continuaron por Ostracine, Rhinocolura, Rafa (en aquellos tiempos nombrada Rafia), Gaza, Escalona, Jamnia, Jope y Cesárea, y las fuerzas de Tito encontraron a Jerusalén dividida en tres liderazgos, según Josefo (Josefo, Las guerras de los judíos, 2006, pág. 251).
El geraseno era el temor fuera de Jerusalén. En su interior se manifestaban las contradicciones entre los zelotes, liderados por Juan Giscaleo, y los idumeos, quienes, después de haber salido de la ciudad, pretendieron conquistarla, pero el clero judío, que tuvo choques sociales con los zelotes, prefirió que Jerusalén fuera dirigida por Simón.
El Carnicero vence en Jerusalén
Con las legiones macedónica, fulminata, apollinaris y frentesis; sitiaron a Jerusalén. Intentaron negociar con los hebreos, pero dada la división interna no hubo acuerdo; las tropas romanas penetraron el 7 de setiembre de 70 por la fortaleza Antonia (Raíces de Europa, 2022), y los seguidores de Simón prendieron la columnata de la fortaleza tratando de frenar la ocupación de Tito. Josefo relató que los seguidores de Simón:
Siempre, cuando ganaba en la ciudad, haciendo huir a sus enemigos, y las casas llenas de trigo, poníanlas fuego, con todas las otras cosas que hallaba destinadas para el servicio: y volviéndose después, seguíalo Simón y hacía lo mismo, quemando y gastándolo todo» (Josefo, Las guerras de los judíos, 2006, pág. 253)
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