La cumbre de los tres Estados árabes (Siria, Egipto y Arabia Saudí) más influyentes de ese momento, efectuada los días 7 y 8 de junio de 1996, respaldó el proceso de paz que había firmado Israel con los palestinos. Pero se extendió en su reclamo por la retirada israelí de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días, y, contradiciendo al nuevo primer ministro Bibi Netanyahu, abogó porque Palestina se constituya en un Estado con el este de Jerusalén como su capital.
A este reclamo último, Netanyahu se negó en una declaración una semana y un día después. El día 18, fecha de su toma de posesión como primer ministro, dijo:
Quiero hacer un llamado hoy a nuestros vecinos en la Autoridad Palestina y decirles: sobre la base de garantizar la seguridad, estamos listos para iniciar una verdadera asociación con ustedes por la paz, la cooperación y las buenas relaciones de vecindad.
La Liga Árabe se reunió tres días después. Los reclamos fueron los mismos que los adoptados por la cumbre de Damasco, pero en un tono más enérgico, y de los Estados miembros solo faltó Irak.
Irak estaba suspendido. Su invasión a Kuwait determinó esa sanción, aunque había partidarios del levantamiento como fueron Jordania y Sudán, pero Egipto y Siria se opusieron.
La cumbre no tuvo un fuerte rechazo a los cuatro ataques que había recibido Israel. Sino que manifestó respaldo a las comunidades árabes que practicaran la legítima defensa.
En lo que se consideraba legítima defensa estaba Osama bin Laden en Arabia Saudí. Había visitado el 23 de setiembre a su hermano Bakr, y le había prometido trasladarse desde Afganistán a retornar con la familia si la corona liberara algunos detenidos.
Al día siguiente, el cable confidencial 96DAMASCO4911_a, dirigido al secretario de Estado de Estados Unidos, Warren Christopher, y a las embajadas de Estados Unidos en Israel, Líbano, Francia, Reino Unido y Chipre, afirmaba que había 10 militantes de Hamás en Siria.
El día 26 se presentó un avance de los talibanes sobre los muyahidines ¿Por qué antiguos aliados se peleaban? Por razones estratégicas.
Los muyahidines solo se oponían al gobierno socialista de Mohamed Nayibulá. Lógicamente, también a las tropas soviéticas que habían sostenido la dirección del Partido Democrático Popular de Afganistán, pero era una coalición frágil de varios grupos tribales, sin firmeza ideológica, y que practicaban el botín de guerra.
Los talibanes eran doctrinarios. Creían en la implantación de la sharía; tenían una estructura jerarquizada, étnicamente pastunes, y, en su visión, su plan era «sanar» a la sociedad.
Los talibanes ocuparon la base aérea de Bagram. Los muyahidines ordenaron la retirada de la capital, Kabul, porque perdieron el respaldo de la fuerza aérea.
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