Los dirigentes políticos tenemos varios enemigos peligrosos en las reuniones y concentraciones mayores como las asambleas, las charlas, las conferencias y los mítines.
El principal de esos enemigos es el celular. No sé cómo se las arreglarían en el mundo de hoy Cicerón y Carlisle, por ejemplo, para captar y luego mantener la atención de sus oyentes. Si quieren comprobar lo que decimos busquen ahora cualquier foto de una actividad reciente y observen la cantidad de personas que están poniendo atención en su celular y no en quien está hablando. Y lo peor es que esa mala práctica también se presenta entre quienes integran la mesa principal del acto o actividad.
Pero eso no es todo. Lo preocupante es ver cómo un compañero o una compañera en la discusión de un asunto se refiere a tres y cuatro a la vez sin profundizar en ninguno o cómo alguien a quien usted visita siempre lo recibe para hablarle de otra persona y nunca nunca para tratar sobre ideas, proyectos y cosas por el estilo. Nos parece que en esto último hay una manifestación del hábito de navegación en el mar de mensajes que nos atosiga con solo desplazar el dedo sobre la seductora pantallita.
Además, notamos otra manifestación profunda, en este aspecto consistente en el desarrollo en no pocas personas del hábito de la superficialidad. Casi nadie lee una información completa. Lo considera INNECESARIO. Entienden que con ver el título basta. Lo que no aconteció con el periodismo y la técnica de la pirámide invertida lo han logrado las redes sociales con trivialidades.
Otro enemigo de los políticos en procura de lograr la atención y mantenerla en sus oyentes es la mala práctica de asistir a una actividad no motivados por un sentido de cuerpo, vale decir por apego a la institución o a una concepción ideológica sino motivados por alguien en particular; van a ver esa persona, a ese dirigente y a que él sepa que estuvo ahí. Lo demás le importa muy poco. A ese tipo de personas no le interesa lo que se procura con la actividad ni lo que pasa en su entorno. Por eso nunca llegan hasta el final. Siempre se le presenta algo que motiva su retiro del lugar de la asamblea, charla, mano a mano, marcha o concentración. Aunque en todos los casos el retiro es pernicioso, lo es de manera particular en los mano a mano, las marchas y las caravanas por ser estas actividades en movimiento. Me explico: si el mano a mano, por ejemplo, inicia con 600 personas en la Duarte con Ovando y cuando el candidato llega a la Duarte con calle 26 ya se han retirado 100 compañeros el impacto de los 500 que acompañan al candidato es menor que el impacto logrado en los sectores cercanos al punto de inicio. Y ese impacto reducido será menor cuando camino hacia la Duarte con Pedro Livio Cedeño se haya tenido la baja de 100 compañeros más. Por suerte el candidato nunca termina solo, como podría pensarse de seguir haciendo esta proyección de reducción porque por fortuna siempre hay un nicho de compañeros que empiezan y terminan la actividad.
Es muy larga la lista de enemigos de la atención en estos tiempos de las redes sociales. Y somos conscientes de que se nos podría acusar de despistados porque –argumentarían–, la causa del problema es otra. Se trata –se podría alegar– de que el país y gran parte del mundo nos hemos quedado sin grandes líderes carismáticos. O sea, a que nos hemos quedado huérfanos en términos políticos después de la muerte de José Francisco Peña Gómez, Juan Bosch y Joaquín Balaguer, en nuestra media isla, y sin Fidel Castro, por ejemplo, allá afuera.
Reconozco que sería un buen argumento. Lo que estaría por verse es si en tiempo de tik tok, Instagram, Facebook… nuestros líderes mayores se hubieran comportado de la manera que lo hicieron para seducirnos o se hubieran convertido en «influencer» profesionales.
En todo caso, consideramos que en este asunto tiene mucho que ver la debilidad ideológica que afecta a nuestros partidos. Lamentablemente, en todas las organizaciones políticas abundan los militantes de cristal.
19 de diciembre de 2023.
#Mano #Actividad #Atencion #Personas #Nunca

!!TREMENDA VERDAD!!
Veamos, cuantos comentarios tendrá este artículo tan interesante, sobre la atención, el interés político y porqué no, la falta de motivación ideológica, esa que nos lleva a arriesgar nuestra vida por ella.
Ojala no ser yo el único en comentar.
Una descripción muy acertada de esa problemática que afecta no solo en lo político, sino también en lo familiar, en el trabajo, en servicios públicos y privados.