Si en el mismo Haití no declaran sus hijos, no les dan un acta de nacimiento, llegan a nuestro país sin ningún tipo de documento ¿cómo nosotros vamos a tener una cantidad para poder definir cuántos hay y cuántos no hay? ¿Cuántos legales y cuántos ilegales? No tenemos condiciones para eso.
Tenemos el problema que por la sensibilidad que nosotros tenemos como seres humanos absorbemos más cargas de las que podemos resolver, pero sin agradecimiento ninguno porque hoy en día los haitianos dicen que la República Dominicana es de ellos, que les pertenece. Sé que son bocinas de algunos, pero no es menos cierto que en nuestro país hay una gran cantidad de haitianos graduándose en nuestras universidades, y cuando se toca el himno nacional [dominicano ellos] se quedan sentados en sus sillas, y ni siquiera son capaces de ponerse de pie en gratitud por haberlos dejado graduarse en esas universidades.
Que los dirigentes políticos no se comprometan con los empresarios
Yo soy de las que piensan que tenemos que levantarnos. Espero que ese llamado llegue a algún lado, y de que es tiempo que nosotros los dominicanos, no es que no los ayudemos (porque siempre los hemos ayudado) –creo que en la historia hemos sido el único país, que después de haber sido ocupado, invadido, como lo quieran adornar, aceptamos de manera pacífica viviendo en nuestras tierras–) están en nuestras casas, están en nuestras fincas, están en nuestros lugares.
El llamado más importante es que los partidos políticos no se comprometan tanto con los empresarios privados. Que los dejen, por favor, que no les cojan tanto dinero para tener después que estar permitiendo que una masa implacablemente nos invada porque son manos de obra barata viviendo en la misma construcción que están haciendo.
El Estado dominicano no hace lo que le corresponde
Por ejemplo, un haitiano vive en un edificio de ocho niveles, sí se va a quedar en la construcción a vivir. Le pagan muy bajo salario; se le debería pagar como a todo el mundo sometiéndose a la ley de trabajo, y se le debería dar unas condiciones humanas, igual que a cualquier dominicano, pero es el Estado dominicano que no hace lo que le corresponde.
Su irresponsabilidad es bastante al dejarlos. No es que el Estado no sabe lo que corresponde, pero al dejar de ser efectiva una ley migratoria como lo hacen todos los países del mundo, incluso Haití tiene en su constitución que cuando un dominicano pisa su tierra sin visado le corresponde seis meses de cárcel, y cuando cumpla esos seis meses de cárcel va a ser deportado a República Dominicana.
