El proyecto de Cristóbal Colón de ir a Asia por el oeste fue rechazado nuevamente en Santa Fe, Granada, en 1491. Esta negación afectaba bastante al marino genovés porque:
Tras seis años de infructuosas negociaciones con los Reyes Católicos, nuevamente con Juan II de Portugal, así como con los duques de Medina Sidonia y Medinaceli, Colón regresa a Palos, hacia principios del otoño de 1491, desalentado y empobrecido. Su intención será dejar a su hijo Diego nuevamente a sus cuñados, y esperar en el puerto de Palos a alguna nave que lo traslade a Francia con la idea de ofrecer el proyecto a Carlos VIII. No es de extrañar, dada su delicada situación económica de extrema pobreza, que acudiera de nuevo al cenobio rabideño en busca de alojo, manutención y consuelo (Universidad Internacional de Andalucía-Ayuntamiento de Palos de la Frontera, 2011).
Tras la toma de Granada, Colón salió por el puerto de Palos
Pero la conquista por parte de los reyes de Castilla y de Aragón de Granada a inicio del año siguiente, junto con los cabildeos que llevó a cabo Luis de Santángel, consejero y tesorero del reino permitieron que:
El 17 de abril de 1492 en el campamento real de Santa Fe en la Vega de Granada los Reyes Católicos firmaron una carta de capitulación en la que reconocían a favor de Cristóbal Colón, tras muchos forcejeos previos, una serie de mercedes correspondientes a las peticiones formuladas por este, que quedaban subordinadas al éxito del viaje de descubrimiento que se disponía a emprender: son las famosas Capitulaciones de Santa Fe. No hace falta resaltar la importancia crucial de este acto –en puridad un acuerdo bilateral o contrato entre la corona y un particular– aunque el texto en que quedó recogido ese convenio sui generis, según lo califica Rumeu de Armas en un estudio fundamental (Fernández Valladares, 2014).
Una vez firmado el convenio, la financiación se obtuvo a través de Martín Alonso Pinzón. En un plazo de tres meses y medio, una flotilla compuesta por tres carabelas zarpó desde Palos, en Huelva, rumbo a las Canarias y posteriormente arribó el 12 de octubre a Guanahani, isla que fue renombrada como San Salvador en el archipiélago de las Bahamas.
Actividad corsaria autorizada por Carlos VIII
Posteriormente, los europeos continuaron su travesía hacia Cuba y Santo Domingo. El retorno a la península ibérica se realizó al año siguiente con dos de las tres embarcaciones porque la nave principal, la Santa María, naufragó.
En 1493, se produjo una actividad corsaria francesa en perjuicio de Portugal. El rey de Francia, Carlos VIII, defendía el concepto de «libertad de los mares», en contraste con los acuerdos vigentes en la península ibérica sobre la posesión portuguesa de las costas africanas, origen de una embarcación cargada de oro.
Tras la captura de dicho navío, el rey Juan II presentó una protesta formal y designó a Vasco de Gama para tomar represalias contra Francia. Este ejecutó dicha encomienda de manera efectiva, embargando diez barcos franceses en el puerto de Lisboa. Como resultado, Carlos VIII devolvió la embarcación portuguesa con todas sus mercancías intactas.
#PalosDeLaFrontera #Granada #Francia #CarlosVIII #CristobalColon

Me pareció una excelente narración e interpretación histórica de esos hechos de interés general. Creo que nuestro apreciado amigo, Joaquín Alberto Ramírez, debe continuar con esa narración historia que, de seguro, a todos nos interesa.