En la primera guerra, los mamelucos derrotaron a los otomanos. Al mismo tiempo, los Estados europeos vecinos buscaban limitar la expansión del imperio; Matías Corvino organizó una alianza entre Hungría, Moldavia y Bohemia, y en 1485 se intervino Viena.
Persistieron focos de resistencia en Bosnia. Jorge Castriota (Skanderberg) encabezó la lucha de Albania frente al Imperio Otomano, y en ese contexto, el sultán mameluco Qaitbay recuperó Adana al año siguiente.
Cristóbal Colón llegó a la corte de Fernando II e Isabel de Castilla tras visitar sin éxito a los gobernantes de Portugal, Inglaterra y Francia. Se reunió con los monarcas en Alcalá de Henares el 20 de enero de 1486.
La Junta de Salamanca descalificó a Colón
Un trimestre más tarde, Colón se trasladó a Salamanca. Allí, la junta, presidida por fray Hernando de Talavera, consideraba que las dimensiones del planeta eran mayores a las estimadas por el marino genovés y no veía viable la expedición debido a la falta de lugares de reabastecimiento para los barcos.
Además, los reyes estaban involucrados en la campaña por Granada. Otro elemento en contra de Colón era su escaso reconocimiento y la falta de antecedentes académicos o experiencia como navegante, aunque recibió 20 950 maravedíes y se pospuso la decisión final sobre su propuesta.
El 7 de abril de 1487, Fernando II organizó una división de caballeros y un cuerpo de infantería, y ocho días después inició el asedio a Málaga, que fue recuperada el 3 de mayo. Cuatro días más tarde, el rey se encontraba en los muros de Málaga y designó a Galcerán de Requesens como capitán general en esa ciudad.
Colón vuelve a entrevistarse con los reyes en 1489
El website La Crónica de Salamanca escribió que:
En agosto del 1487 cae la ciudad de Málaga y ante la aparente inmediatez de la rendición de Boabdil, se hace llamar a Cristóbal Colón con la intención de firmar el acuerdo por el que comandaría una expedición para abrir la ruta hacia las indias por el oeste. Pero el reino de Granada no claudica y el proyecto debe posponerse.
Ante esto, viaja de nuevo a Portugal para ofrecer su plan al rey lusitano Juan II, pero es reclamando nuevamente por los Reyes Católicos en 1489. Es en este momento cuando el marino genovés informa de los avances portugueses en la apertura de una ruta que bordearía África, de hecho Bartolomé Díaz arribó al cabo de Buena Esperanza un año antes (La Crónica de Salamanca, 2016).
Mientras estos acontecimientos tenían lugar en Málaga, el Imperio Otomano enfrentó otro conflicto en Anatolia: en 1491 se produjeron rebeliones con influencia safávida tanto en Tauro como en Karamán. Debido al desgaste militar y financiero, sumado a la presencia de epidemias, en mayo el sultán Bayezid II firmó la paz con el sultanato mameluco bajo el principio de status quo ante bellum, lo que implica mantener las fronteras tal como estaban antes del inicio de la confrontación.
