Cirilo, arzobispo de Jerusalén, volvió a ser expulsado en el 360. Al año siguiente murió en campaña en Persia el emperador Constancio II, y el 3 de noviembre de 361 tomó el poder su sobrino Flavio Claudio Juliano, quien permitió el retorno a Jerusalén de Cirilo.
Juliano II (Flavio Claudio Juliano) murió siete meses después por un choque hipovolémico. En un enfrentamiento en la capital sasánida, Ctesifonte (Irak), su hígado fue penetrado por una lanza, y le sucedió Joviano como emperador, quien no era hijo de Juliano II, pero «era preciso buscar un compromiso que no molestara a nadie, llegándose tras varios intentos a la solución» (UNED, pág. 672).
El nuevo emperador permaneció hasta el 17 de febrero de 364. «Murió en su lecho posiblemente intoxicado por las emanaciones de un brasero» (UNED, pág. 673).
Valente expulsó a Gregorio y a Cirilo
Joviano no había dejado descendiente, por tanto, la guardia pretoriana tuvo que elegir, y el agraciado fue Valentiniano, quien designó «bajo presión» (UNED, pág. 673) al mes siguiente a Valente como coemperador. Este último expulsó en 367 a Cirilo. Valentiniano había nombrado el 4 de agosto de ese año a su hijo Flavio Graciano como coaugusto, quien tenía 16 años.
En 375 murió Valentiniano. Ascendieron el 17 de noviembre al trono sus dos hijos: Graciano y Valentiniano II, y este último apenas tenía cuatro años, en consecuencia, Graciano administraba una parte del territorio, pero la otra la tuvo Valentiniano II con la regencia de su hermana Gala, y el esposo de esta, Teodosio.
Dos años y nueve meses después «quemado miserablemente en una choza» (Solimeo, s.f.) murió Valente en Andrianópolis (Tracia) debido a la mayoritaria composición mercenaria de su ejército, que lo abandonó. Graciano, entonces, nombró a Teodosio como coaugusto para la dirección de Bizancio.
Gregorio y Cirilo retornan a Palestina
En Constantinopla convocó en 381 un concilio. En este evento se impuso la ortodoxia nicena de trinitarismo, y la proscripción de las demás interpretaciones cristianas y los cultos paganos romanos, y en Jerusalén retornó Cirilo, quien había sido expulsado por Valente.
A Jerusalén había llegado Gregorio de Nisa. Al igual que Cirilo, había sido expulsado por Valente; Gregorio había jugado un papel destacado en los debates del Concilio de Constantinopla defendiendo la doctrina trinitaria, y de acuerdo con el padre jesuita José Leite: «Basilio, es el brazo que actúa; Gregorio Nacianceno, la boca que habla; y, Gregorio de Nisa, la cabeza que piensa» (Leite, 1993, pág. 318).
Basilio fue hermano de Gregorio de Nisa. Su tocayo fue un amigo, y los tres son denominados «los padres capadocios».
Graciano fue asesinado en 383. Cirilo murió un trienio posterior; Valentiniano II el 15 de mayo de 392 en Lyon (hoy Francia), y de esta manera Teodosio quedó solo gobernando, reunificando las dos partes del imperio.
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