El rey jordano Huseín recibió en Aqaba al secretario de Estado de Estados Unidos, James Baker, el 20 de abril de 1991. Jordania era un Estado clave porque el gobierno israelí, para no elevar el estatus de Palestina, condicionó su participación en la Conferencia de Madrid a la creación de una delegación conjunta jordanopalestina.
Para la constitución de esa delegación Huseín observaba que no podía ser a la espalda de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El rey tenía muy buena comunicación con los palestinos exiliados en Túnez, y el secretario Baker recomendó que consultara con el rais Yaser Arafat.
Arafat tenía su imagen deteriorada por el apoyo ofrecido al presidente Sadam Huseín. Había que cuidarse de que boicoteara la Conferencia de Madrid, por tanto, era inteligente involucrarlo, pero esto necesitaba de la consulta con el gobierno israelí.
Israel, debía, a la consideración del rey detener los asentamientos en territorios ocupados. Otras demandas que le planteó al secretario Baker fueron que el gobierno estadunidense descongelara la ayuda económica a Jordania, y que procurara la normalización de las relaciones con Arabia Saudí y con los Estados árabes del golfo Pérsico.
Baker supeditó el alivio de la deuda que tenía Jordania con Estados Unidos a que este Estado cumpliera el bloqueo que había impuesto las Naciones Unidas a Irak. El secretario de Estado no estaba en la disposición de darle un «cheque en blanco» al rey Huseín, si no contribuía activamente al éxito de la Conferencia de Madrid.
El rey y Baker también observaron la estabilidad de Irak. Había preocupación por la revuelta de kurdos y chiíes contra el presidente Sadam, pero no hubo más compromisos en esa línea.
Baker llegó al anochecer a El Cairo. Iba acompañado del secretario de Estado adjunto Lawrence Eaglerburger y el director de Política y Planificación del Departamento de Estado, Dennis Ross, quienes fueron recibidos al día siguiente por el presidente egipcio Hosni Mubarak y su ministro de Relaciones Exteriores Ahmed Esmat Abdel Meguid.
Mubarak condicionó la participación de Egipto a la Conferencia de Madrid. A su consideración, el gobierno israelí debía detener los asentamientos, y la representación palestina debía ser digna.
Sobre la delegación palestina, Baker explicó la presión israelí. Señaló que se había aceptado la exigencia del gobierno de Israel, pero estaba de acuerdo que el presidente Mubarak tratara de conseguir el apoyo tácito de la OLP, y en cuanto a los asentamientos, el secretario de Estado adelantó que si el primer ministro Yitzhak Shamir continuaba se le suspendería la garantía de préstamos para la vivienda que le había otorgado la administración estadunidense.
El gobierno de Estados Unidos le interesaba que Egipto retomara el liderazgo regional. El secretario Baker le prometió que la deuda de 7 millardos de dólares que tenía el Estado árabe con las finanzas estadunidenses se reduciría sustancialmente, que así se tenía contemplado ser llevado al Congreso.
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