Dos expresiones se disputaban la supremacía de la popularidad en nuestra carrera de comunicación social. 1. La comunicación es de doble vía. 2. La comunicación es poder.
Con la primera expresión nos encontramos muy de tarde en tarde, pero a la segunda la vemos con frecuencia en nuestra vida de político militante y por eso será el centro de interés en el presente comentario.
«La comunicación es poder» te dicen cuando procuran motivarte a que estudies, te informes adecuadamente para que entiendas los procesos de la vida en sus diferentes manifestaciones y puedas incidir en ellos e influir en los demás.
«La comunicación es poder» te dicen cuando quieren que comprendas que no todo se dice, se comparte, porque si haces a otros copartícipes de lo que sabes les estará dando la oportunidad de que te sometan o por lo menos de que salgan de tu influencia (¿o dominio?).
«La comunicación es poder» te dicen cuando quieren que comprendas que hay niveles de información correspondientes al nivel jerárquico de cada quien en una organización y que por ende a cada quien se le dice lo que debe y conviene sepa.
Es probable que todos esos criterios estén bien, pero ¿son absolutos, funcionan en todas las circunstancias? ¿Qué pasa cuando lo aplicamos a los miembros del mismo equipo?
Ah, las respuestas a esas preguntas nos plantean una situación que los políticos no hemos sabido responder, sobre todo los más afectados por vicios pequeñoburgueses, pero que sí se han respondido los empresarios.
Una de sus respuestas se halla en la moraleja de un simpático cuento-chiste cuyo argumento es el siguiente:
Una mujer en toalla abre la puerta de su casa para atender a alguien que tocaba. Era un vecino que de inmediato le dijo que quería ver a su esposo. La señora dice que estaba en el baño. Encantado con lo que veía el vecino le ofrece RD$1000 si ella dejaba al aire lo que había debajo de la toalla. Tras pensarlo un poco ella accede y el vecino le dio los RD$1000. Cuando la mujer cierra la puerta y vuelve al baño el esposo le pregunta que quién era, a lo que la mujer responde que era el vecino. Entonces el marido le pregunta ¿me trajo los RD$1000 que le presté?
3 de abril de 2023
