La transitoriedad congelada ha sido un término acuñado por el sociólogo polacobritánico Zygmunt Bauman. Se refiere a la condición que adquieren los refugiados, que, según sus palabras: «son una pila de ‘cabos sueltos’, un agrupamiento artificial e incompleto de lo rechazado; conglomerados, pero no comunidades; condensaciones topográficas incapaces de subsistir por su cuenta.»
Estos son 36 millones 630 mil personas en el mundo. Superan la población de Saudiarabia, y las tres nacionalidades con más refugiados son, en ese orden, siria, ucraniana y palestina, constituyen el 51,42 % de la totalidad.
Los tres Estados mayores receptores de refugiados son Turquía, Polonia y Jordania. Precisamente, así como en orden descendentes son los refugiados de origen así también son los receptores mayores.
Expatriados por la política
Llama a la atención que los motivos de los desplazamientos no han sido fenómenos de la naturaleza. Las razones han sido políticas; en un caso el apego al poder a como dé lugar; en otro al restablecimiento de la doctrina del ataque preventivo para proteger militarmente la capital de un Estado, y en otro a la no ejecución de un mandato de las Naciones Unidas.
Los Estados receptores han tenido una actitud humanitaria. Sin embargo, la reacción de la población de esos países, el sociólogo Bauman ha dicho que:
Los refugiados, en cambio, desventurados e indefensos, son un blanco visible, inmóvil y sobre el que resulta fácil descargar el exceso de rabia, si bien no son las causas de los sufrimientos ni del miedo a seguir sufriendo que originaron esa rabia.
Los refugiados sirios y ucranianos
La hostilidad se descarga contra el foráneo. En Turquía se ha construido cincuenta y siete mil viviendas en Idlib, además de colegios, hospitales y se ha suministrado maquinarias agrícolas, y esto es visto por recelo por la población nativa.
A casos como estos se les atribuye la deficiencia de los servicios que recibe la población cuando en realidad el sistema socioeconómico es desigual por naturaleza a lo que se agrega la no priorización de la inversión pública y la corrupción; las poblaciones demandan de más restricciones para entrar por sus fronteras, y los Estados, que se proclamaron democráticos y sociales de derechos, se han vuelto más punitivos.
El gobierno turco se ha propuesto retornar un millón de sirios a su país. Con esto quiere congraciarse con el electorado ante unos comicios programados para 2023.
De los ucranianos refugiados en Polonia, miles están en Zamosc. Su alcalde, Andrzej Wnuk dice «Pensamos que habría una primera ola de refugiados y que luego el gobierno y la UE nos ayudarían significantemente, pero parece que nos han dejado solos. Necesitamos ayuda financiera o la calidad de nuestra hospitalidad descenderá drásticamente».
