Los palestinos han vivido bajo limitaciones. Sus vidas transcurren entre estrictos controles, toques de queda, apresamientos sin juicio, cierres de centros educativos, confiscaciones de tierra, demoliciones de casas, su entidad vanguardia, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), exiliada y la cumbre árabe no ponía atención en ellos.
Ante la ausencia de la OLP en Gaza y Cisjordania, la resistencia a la ocupación israelí se constituyó en la Dirección Nacional Unificada. En los campos de refugiados se crearon los comités populares, y, a fin de cuentas, se organizaron los jóvenes, que su única vivencia había sido ser dominados por Israel.
Un camión militar chocó el 8 de diciembre de 1987 a una furgoneta que transportaba trabajadores palestinos desde Jabalia. La resistencia no consideró que hubiese ocurrido un accidente, sino que fue una acción deliberada en venganza por el apuñalamiento de un comerciante israelí en Gaza.
Ante las honras fúnebres de cuatro palestinos que fueron víctimas del choque concluyó con una protesta al día siguiente con lanzamiento de piedra a soldados israelíes. Estos respondieron con disparos que cobraron una nueva muerte palestina que indignó a la población ocupada extendiendo la reacción a Gaza, Cisjordania y posteriormente al este de Jerusalén.
Esta protesta, que fue llamada intifada, tuvo una característica distinta. No eran milicianos que usaban armas contra militares o puestos estratégicos israelíes, sino una poblada que atacó con piedras, cocteles molotov, cuchillos, desobediencia civil, huelgas generales, boicots a los productos israelíes y a la creación de escuelas y clínicas para no usar los servicios de la ocupación.
Todo esto fue el caldo de cultivo para la creación del Movimiento de Resistencia Islámica, conocido como Hamás, en enero de 1988. Entidad formada como filial palestina de la Hermandad Musulmana, fundada por Ahmed Yasin, que agregaría nuevos elementos al conflicto israelopalestino.
Hamás publicó su documento fundacional siete meses después. En su preámbulo dice que «Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile, tal como aniquiló a otros antes que él».
Es decir, que, de una organización social y religiosa, Hamás se convirtió en un ente político militante de la intifada.
En la introducción del documento Hamás señala que:
El Movimiento de Resistencia Islámica surgió para cumplir su papel luchando por la causa de su Creador, con sus brazos entrelazados con los de todos los combatientes por la liberación de Palestina. El espíritu de sus combatientes se une al de todos los combatientes que han sacrificado sus vidas en suelo palestino, desde su conquista por los compañeros del Profeta, que la paz y las bendiciones de Alá sean con él, hasta el día de hoy.
En su artículo 13 afirma que: «Las iniciativas, las supuestas soluciones pacíficas y las conferencias internacionales contradicen los principios del Movimiento de Resistencia Islámica. Abusar de cualquier parte de Palestina es un abuso contra una parte de la religión».
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