El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el 3 de abril de 1991 la Resolución 687. Este documento creaba tres organismos: la Unikom, la Unscom y el UNCC.
El Unikom tenía que conminar a Irak al respeto de las fronteras establecidas con Kuwait 28 años atrás. Se creaba una zona desmilitarizada de 10 kilómetros para los iraquíes y de 5 kilómetros para los kuwaitíes.
La Unscom tenía como atribución inspeccionar las armas que había que destruir en Irak. Entre ellas estaban los misiles con alcances mayor a los 150 kilómetros y las armas químicas y biológicas si existieran.
El UNCC era un fondo de compensación. Inició con un 30 % de las exportaciones de petróleo iraquí para resarcir los daños a Estados y empresas por la ocupación de Kuwait.
A Kuwait tenía que devolvérsele todos los bienes, según la resolución. Los prisioneros de guerra y ciudadanos de terceros países debían ser repatriados.
La resolución empujaba a Irak a condenar el terrorismo. Declaraba el cese al fuego cuando los gobernantes iraquíes se acogieran al documento, y «tomaba notas» de que esas medidas no eran vinculantes ni secuenciales con el conflicto arabeisraelí ni con la cuestión palestina.
La cuestión palestina quedaba fuera del control de su organización vanguardia: la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) por su apoyo a Irak. Pero la derrota al presidente Sadam Huseín ponía al margen a los Estados árabes que no respaldaron la coalición procidental, por tanto, favorecía la convocatoria a la Conferencia Internacional de Madrid.
La conferencia era una preocupación para el primer ministro israelí Yitzhak Shamir. Él consideraba que el foro se convertiría en un tribunal que aislaría a Israel y lo obligaría a dar concesiones unilaterales.
Este escenario llevó al secretario de Estado de Estados Unidos, James Baker, a poner en práctica la shuttle diplomacy. Esto quiere decir viajes muy puntuales a actores clave del Medio Oriente, y de los días 8 al 10 visitó al primer ministro Shamir y conversó con una delegación palestina en Jerusalén.
En la Ciudad Santa, Baker presionaba a Shamir para que detuviera los asentamientos israelíes en los territorios en Cisjordania y Gaza. El primer ministro consideraba que eso era un derecho del Estado y que no estaba vinculado con el proceso de paz.
Shamir se negó a la participación de la OLP en la conferencia. Entendía que la presencia de una delegación palestina debía provenir de Jordania porque tampoco podía ser del este de Jerusalén.
De Jerusalén Este, Baker recibió a los dirigentes palestinos Faisal Huseini y Hanan Ashrawi. Les explicó que los palestinos participarían en la conferencia si se unían a la delegación jordana, con los cuales, los líderes no estaban de acuerdo.
Sobre la representación palestina, Baker buscó una solución cuando se reunió el día 10 con el presidente Hosni Mubarak. Estuvo de acuerdo con la posición israelí que fuera una delegación jordanopalestina, pero la selección de los representantes estuviera a cargo de la OLP.
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