Alfonso de Alburquerque, virrey en India, zarpó desde Goa el 7 de febrero de 1513 con destino al mar Rojo. La expedición constaba de 20 embarcaciones y un batallón integrado en dos tercios por portugueses y el resto por malabares, y tras una escala en Socotra para reabastecimiento, arribaron a Adén, punto estratégico de acceso.
En Adén, las fuerzas enfrentaron una fuerte resistencia mameluca, a lo que se sumaron dificultades como la escasez de agua potable y la aparición de enfermedades. A pesar de ello, las tropas portuguesas y malabares lograron incendiar algunas comunidades costeras, aunque finalmente debieron retornar a Goa medio año después.
Selim conduce a la victoria otomana en la batalla de Chaldiran
Las hostilidades en el océano Índico y el mar Rojo no se limitaron al conflicto entre portugueses y mamelucos. Siguiendo el principio «el enemigo de mi enemigo es mi amigo», también se produjeron enfrentamientos entre los imperios otomano y safávida, como sucedió el 23 de agosto de 1514 cerca del monasterio de San Tadeo, en el oeste de Azerbaiyán.
El ejército otomano, comandado por Selim, derrotó a las fuerzas persas lideradas por el shah Ismail en la batalla de Chaldiran, asegurando el control de regiones como el Cáucaso, Azerbaiyán, Kurdistán y Anatolia oriental, lo que alteró significativamente la Ruta de la Seda. Durante esta contienda, el shah resultó herido, lo que afectó la moral de los safávidas, sin embargo, aunque los otomanos capturaron a varias de sus esposas, optaron por no perseguirlo para evitar prolongar los combates hasta el invierno sin abastecimiento suficiente.
Tras la batalla de Chaldiran, los otomanos advirtieron la cooperación mameluca con los safávidas. A pesar de que previamente habían constituido una alianza contra los portugueses, para el año siguiente el sultanato egipcio proporcionaba refugio a rebeldes turcos.
Selim condujo a los otomanos a vencer a los mamelucos en varias batallas
Esto motivó a Selim a avanzar hacia Siria, entonces bajo dominio mameluco. El 24 de agosto de 1516 tuvo lugar la batalla de Marj Dabiq, al norte del territorio, entre los soldados del sultanato y los otomanos. Aunque las tropas de El Cairo superaban numéricamente a los turcos, estos últimos contaban con artillería y el cuerpo élite de jenízaros, lo que les permitió imponerse.
En este enfrentamiento murió el sultán mameluco Al Ashraf Qansuh al Gawri. Este había recibido una carta de Kair Bak, funcionario del sultanato en Alepo. Escribió La Espada de la Historia que:
Qansawh al-Ghawri recibiría en abril [de 1516] las noticias de que Ismail invadió territorio otomano, instalándose en Diyarbakır tras derrotar a la guarnición otomana. Qansawh al-Ghawri iría a Alepo inspirado para observar por sí mismo que sucedía, pero Selim interpretaría este avance como una provocación. A diferencia de los safávidas, difícilmente Selim podría acusar como herejes a los mamelucos que eran musulmanes sunitas y guardianes de los lugares sagrados del Islam en La Meca y Medina. Incluso hablando en términos de realpolitik era complicado justificar una campaña (La Espada de la Historia, 2021).

Mi mayor preocupación sobre este tema es saber por qué el autor de este escrito escribe de un tema que está tan lejos (a más de 5 siglos de distancia) de la realidad que hoy vivimos los seres humanos.
Todos corresponden a una serie de artículos. Los cuales iniciaron 4000 años antes de Jesús, y concluirán en la actual crisis en el Levante porque se trata de una historia sobre Jerusalén.