Alexandru Roman explica tres razones por las cuales Saladino conquistó el reino de Jerusalén. El primero fue que el nuevo rey Guido de Lusignan no tenía la experiencia de un general; la segunda consistió en que no puso atención a los llamados de los nobles, como el conde Raimundo III de Trípoli, quien le advertía que la táctica del sultán kurdo era alejar a los francos de las fuentes de agua, y la tercera se debió a la subestimación del adversario, quien disponía de una división de caballería.
Saladino contaba con un aliado por la regla política de que el enemigo de tu enemigo es tu amigo. El conde Raimundo III, al haber sido regente, se opuso al reinado de Guido por lo que se decidió combatirlo tomando en consideración sus aspiraciones que era el mantenimiento del reino, y el pacto con el sultán mameluco había vencido al final de las pascuas de 1187, el 5 de abril.
Tres semanas y cinco días después, las fuerzas de Guido habían llegado a Tiberíades. La finalidad era ponerse de acuerdo con el conde Raimundo encontrándose con la sorpresa de que una brigada comandada por el hijo de Saladino, Al Afdal, había llegado a Galilea por el paso que le había dado el conde.
La errada decisión de Guido
Raimundo no tenía dominio en Nazaret. A ese lugar llegó la brigada de Al Afdal solo encontrando la resistencia de una compañía de caballeros templarios y una sección de caballería local y un batallón de sargentos, pero fueron aplastados por las fuerzas musulmanas solo salvándose tres cristianos, entre ellos, Gerardo de Ridefort.
El reino de Jerusalén tuvo que concentrar todas sus fuerzas. Un cuerpo de ejército y un batallón de caballeros de la Ciudad Santa se concentraron para atacar a los militares del sultán, que eran también un cuerpo de ejército, que había llegado al sur de Galilea el 27 de junio.
En seis días después, ambos bandos se encontraban a menos de veinte kilómetros. La discusión dentro de los estrategas jerosolimitanos culminó con una equivocada decisión de Guido: reposar en la árida Maskana de noche.
Saladino conquista Jerusalén
Al otro día todo se le complicó a la fuerza de Jerusalén. Soldados y caballos sedientos; lluvia de flechas y matorrales quemados, atrapados por los soldados de Saladino, quien les arrebató la reliquia de la Vera Cruz para desmoralizarlos más.
Las fuerzas de Saladino conquistaron Akkon el 10 de julio. Sidón sucumbió dos semanas y cinco días después; Beirut, el 6 de agosto, y Ascalón cayó cuatro semanas y un día posteriores, y la Ciudad Santa abrió sus puertas al sultán ayubí el 2 de octubre.
Desde entonces, Saladino se presentó como el mas fervoroso islamista. Retiró todos los símbolos cristianos en la Ciudad Santa, aunque permitió a cuatro sacerdotes sirios oficiar en el Santo Sepulcro; el mismo sultán oraba en el Domo de la Roca, y de esta manera el centro religioso se establecía en Jerusalén, no en Alepo, aunque de esta ciudad trasladó el púlpito de Nuraldin.
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