La divisa maquiavélica de divide y vencerá aplicó la zarina rusa Catalina la Grande. Provocó la insurrección en:
Grecia, Serbia, Montenegro y Bulgaria, lo que suponía aumentar la inestabilidad de las posesiones interiores de la Puerta. Si se logran sublevaciones internas, las fuerzas otomanas tendrían que dividir sus efectivos entre Crimea y Grecia, lo que suponía debilitarle enormemente. Este mismo comportamiento realizan en Ucrania y en las tierras del Cáucaso, aunque aquí acompañados con movimientos de tropas que van arrebatando espacio a los otomanos. Para apoyar las sublevaciones en Grecia y en Morea, la zarina promete a los ortodoxos balcánicos la ayuda de la flota rusa. Como Catalina, por el cumplimiento del tratado ruso-turco anterior, no tiene naves en el mar Negro, hace venir al Mediterráneo la flota rusa del mar Báltico, que llega al Egeo después de abastecerse y descansar en el puerto de Livorno. Los barcos rusos ponen sitio a la ciudad de Morea, pero una tormenta les hace abandonar la posición, y dejan aislados y sin apoyo a los rebeldes, que son masacrados por los jenízaros, como también ocurre en la Cefalonia o en la isla de Zante, por lo que guardarán en el futuro un enorme rencor a sus hipotéticos aliados. Los barcos zaristas se han refugiado en el puerto de Çesme, muy cerca de la ciudad de Esmirna y de la isla de Quios. El enfrentamiento de las dos flotas es una enorme victoria para Catalina la Grande, realizada por el comandante Orlov, que acaba el 7 de julio de 1770 hundiendo la mayor parte de las naves recién estrenadas del sultán (de Bunes Ibarra, 2015, pág. 205 y 206).
Abdul Hamid sucede a Mustafá III
El sultán otomano Mustafá III perdió en un bienio más tarde el apoyo de Crimea. De Bunes lo explicó de la manera siguiente:
Se intenta firmar un acuerdo con los tártaros, con el kan Sahib II Giray, para que abandone el bando de Mustafá III y se pase al de Catalina. En principio, se niega a dejar de ser vasallo de Estambul, pero cuando los soldados rusos entran con gran rapidez en la península de Crimea, manda a San Petersburgo a su hijo Sahin Giray para que pacte con la zarina y abandona definitivamente la fidelidad a la Sublime Puerta (de Bunes Ibarra, 2015, pág. 206).
La Sublime Puerta experimentó una transición significativa el 21 de enero de 1774, tras el fallecimiento del sultán Mustafá III durante la oración del viernes. Ante la ausencia de herederos varones directos, el trono fue ocupado por su hermano, quien asumió el nombre de Abdul Hamid, y medio año más tarde, el nuevo gobernante suscribió el Tratado de Küçük Kaynarca con Rusia, otorgando al zarato la facultad de considerarse protector de los cristianos ortodoxos dentro del Imperio otomano, así como el derecho a construir templos en Estambul y a disponer de libre navegación en el mar Negro.
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