En los últimos comentarios hemos tratado diferentes aspectos del quehacer político y la incidencia que en ellos tiene la psicología. Particularmente a mí en mis inicios en el PLD me hubiera gustado que alguien me hubiera hablado de estas cosas con el enfoque que hemos utilizado.
Siguiendo esa línea trataremos lo relativo a la venta de las boletas de la rifa que tenemos para el 28 de mayo próximo. La actitud que se asuma ante cualquier tarea que se tenga por delante incide de manera significativa en su resultado. Los casos que demuestran esta aseveración los tenemos en todas partes. Por ejemplo, en estos días se celebró una carrera maratón en Gran Bretaña y vi la foto de una corredora que decidió quitarse el reloj con GPS y otros aditamentos que le informan sobre el desenvolvimiento del cuerpo, la distancia recorrida y ese tipo de cosas. Esos atletas entienden que en alguna etapa de la carrera más que una ayuda el reloj es un problema porque los distrae y le resta potencial a su cuerpo.
Pese a nuestra inexperiencia en los años 80 y 81, recuerdo que cuando salíamos a los esfuerzos concentrados reparamos en que el tiempo transcurrido entre el inicio de las visitas a las casas que me correspondían hasta la primera colocación de «Vanguardia» o la primera venta de algún ejemplar del periódico mediaba más tiempo que entre la primera y la segunda venta. Y me pasaba lo mismo entre la segunda y la tercera venta, pues necesitaba menos tiempo en promedio para lograr esta que el que necesité para lograr aquella. Ya a partir de la cuarta notaba cierta estabilidad en el tiempo, o sea no percibía que el tiempo fuera menor en la cuarta venta ni en la quinta con respecto a la inmediatamente anterior. La diferencia significativa se presentaba entre la segunda y la tercera respecto a la primera. Pensaba en eso sin dar con explicación convincente hasta que un día caí en la cuenta de que cuando yo lograba la primera venta me embargaba una alegría interna y un optimismo que contagiaba a los residentes de las casas que visitaba a seguidas. Hasta ahora es la única explicación que he dado a esta experiencia. Creo –quizás sea innecesario admitir que esto es subjetivo– que a partir de la tercera venta me había acostumbrado a «mi estado anímico y sicológico de «buen vendedor»» y por eso no lograba el mismo efecto en los demás visitados.
Insistimos en que nada de esto es científico. Es solo mi caso. Para tener categoría de científico tendría que ser algo hecho con una gran muestra y con una gran sistematicidad. De todas maneras, no me sorprendería el que algún compañero me diga que ya eso se ha estudiado con tales o cuales resultados. No me extrañaría porque los sicólogos han estudiado casi todo.
Pero bien, sea científica o no la observación sobre nuestra experiencia personal en la venta de periódicos, en la consecución de cotizantes o en la identificación de simpatizantes en esfuerzos concentrados, la realidad es que una buena actitud, la vestimenta adecuada, las expresiones apropiadas, pueden marcar la diferencia entre un «dame dos boletas» o un rechazo absoluto del tipo «no me interesa eso».
Incurriremos en un abuso de confianza con ustedes compartiendo algunas recomendaciones para la venta de sus boletas.
27 de abril de 2023
