Hay un refrán que dice que «hay que oír las dos campanas». Con esto se pretende que las personas no se fíen en una sola versión; en estos tiempos de avances de la tecnología de la información y de la comunicación la situación es peor porque distintas fuentes comunicacionales plagian de una sola, y creyendo usted que dispone de «campanas» distintas le está dando credibilidad a una sola versión sesgada.
Las fuentes deben ser diversificadas para usted procurar la verdad. Ante un acontecimiento busque documentarse de textos distintos porque podría ser que, si es por la vía del internet, aunque fueran diversos sitios web uno se copia de otro sin ni siquiera citarse.
Criterio de la verdad
La verdad, filosóficamente, es el reflejo de la realidad. En ella no debe interponerse el deseo como ocurre cuando se le tiene una animadversión a alguien o a una institución que un hecho negativo es exagerado, pero cuando se simpatiza con ese alguien o con esa entidad un logro también se magnifica, sin embargo, hay verdades incómodas, ocultas, que los grupos de poder no les interesa ni les conviene que se conozca; que al darse a conocer causan una disonancia cognitiva porque dichos estamentos han impuestos debido a lo que escribieron Carlos Marx y Federico Engels:
Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época.
La única solución es repetir la verdad con la mayor cantidad de datos y argumentaciones, quizá diciéndola más de cien veces se logre el punto de inflexión.

Creo interpretar bien este contenido y lo comparto.
Ahora bien, no significa que eso sea una manifestación de la justicia que debe primar en el avotejamiento de los aspectos fundamentales de la vida en comunidad.
Me gusta enfocar los acontecimientos en función de la lucha del bien y el mal.
En mi humilde enfoque, aprecio que los que vivimos para el bien, enfrentamos muchas debilidades para nuclear nuestros intereses comunes.