Las Brigadas Izedine al Qasam continuaron su conspiración para que se abortara el proceso de paz que se había dado entre el gobierno de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina. Volvió a atentar a las 6:25 de la mañana de 3 de marzo de 1996 contra un autobús de la concurrida línea 18 en la calle Jafa de Jerusalén con un saldo de 18 muertos en ese momento.
Las víctimas fueron 15 civiles y 3 soldados. Dentro de los civiles había trabajadores de Rumanía, y este acontecimiento llevó al primer ministro Shimon Peres a declarar la «guerra total» contra Hamás, y se demolieron las casas de los familiares de los suicidas de los atentados.
Hubo un nuevo ataque suicida. Esta vez como respuesta a la declaratoria de «guerra total» del primer ministro Peres, pero no fue en Jerusalén, sino en Tel Aviv, a las 4 de la tarde del día siguiente a la plaza comercial más grande de esa demarcación, Dizengof, cobrándose 14 vidas.
Israel también recibía ataques desde Líbano. Hezbolá atacaba desde la frontera israelolibanesa con cohetes Katiuska a la ciudad de Quiriat Shemona, y la respuesta israelí fue la operación Uvas de la Ira, lanzada el 11 de abril, pero los miles de incursiones aéreas y proyectiles no pararon a los insurgentes.
Un ataque israelí a un refugio de las Naciones Unidas una semana después en la comunidad de Qana generó una repulsa general. El día 27 se logró un alto al fuego entre Israel y Líbano.
Luego del desplazamiento de más de cuatrocientos mil personas del sur de Líbano, y la negociación se logró por la intervención de los gobiernos de Estados Unidos y Francia. Los acuerdos alcanzados no se respetaron.
Peres se vio sumido en una vorágine de violencia provocada por Hamás y Hezbolá. Perdió las elecciones de 29 de mayo por menos de un 1 %, y en lo adelante el primer ministro sería Bibi Netanyahu del Likud.
Netanyahu adoptó la «ambigüedad calculada». Era consciente de la presión internacional para continuar el proceso de paz que habían iniciado los gobiernos laboristas, pero su coalición electoral le exigía las manos duras contra el terrorismo.
En su primer discurso tras las elecciones prometió «continuar el proceso de diálogo con todos nuestros vecinos para alcanzar una paz estable y real, una paz con seguridad» (HINA, 1996).
Planteó «aumentar el círculo de paz». Su mente estaba inicialmente puesta en Líbano y Siria, pero el presidente sirio Hafez al Asad convocó una cumbre tripartita con Egipto y Arabia Saudí para encarar el cambio de tónica del nuevo gobierno israelí.
La cumbre de emergencia tuvo lugar los días 7 y 8 de junio. Además del anfitrión, el presidente Al Asad, estuvo el jefe de Estado egipcio Hosni Mubarak y el príncipe heredero Abdulah, debido a que su hermano, el rey Fahd, había perdido la movilidad y el habla como consecuencia de un derrame cerebral.
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