Los estrategas del mercado tienen a la economía orientada al consumo. Los salvadores del capitalismo Frederick Taylor y Henry Ford aumentaron la productividad en las fábricas, y entonces se dio un fenómeno: el exceso de mercancías para los consumidores ¿Cómo resolverlo?
La moda fue una salida. Hay muchas personas que no utilizan un vestido o una camisa porque no va «con los tiempos», y ha dicho el sociólogo polacobritánico Zygmunt Bauman que ««Si uno no quiere hundirse, debe seguir haciendo surf, y eso implica cambiar de vestuario, de muebles, de papel pintado, de aspecto y de hábitos –cambiar uno mismo, en definitiva— tan a menudo como le sea posible.»
Mientras más cerca del zafacón «mejor»
Mientras más cerca esté un producto de la basura es mucho mejor. Este hábito ha llegado a la siquis, y dice la realizadora alemana Cosima Dannoritzer que «Cuando comencé a interesarme por el tema pensaba encontrar algunas empresas que utilizaban esa práctica para ganar más dinero, pero me di cuenta de que se trata de algo sistémico, que toda nuestra economía depende de ella».
La situación la describió la realizadora Dannoritzer en un documental en el 2011. Explicó que:
Dentro de este contexto, hemos aceptado como algo normal el hecho de tirar un objeto cuando ya no funciona. Lo vemos como un derecho: yo lo puedo tirar y alguien se tiene que ocupar de esos residuos. Y no es tan fácil si pensamos en el futuro y lo que puede pasar con nuestro planeta.
Hay que legislar contra la obsolescencia programada
La breve existencia de un producto es parte de una estrategia que comenta el economista Serge Latouche:
Cada vez tenemos más referencias y modelos posibles de convivencia, más racionales y sostenibles y, sin embargo, impera el corto plazo de la política económica, que solo toma el crecimiento del PIB como referencia. La supervivencia de las políticas económicas y de los propios gobiernos se rigen por esos indicadores.
Bombillas, como la colocada en el cuerpo de bomberos de Livermore, California, ya no se fabrican. Esta está puesta desde 1901, y sigue funcionando, pero hoy por hoy llevaría a la fábrica que la crea a la quiebra.
Las empresas de ahora fabrican conscientemente con una obsolescencia programada. Las bombillas tendrán una cantidad de horas de uso; el mouse tendrá una cantidad de clics, y las medias pantis se romperán con una cortada de ojo.
Por suerte, la consciencia ha despertado en la población sobre este fenómeno. En Francia y en España han legislado para que se descontinúe esa práctica, pero siendo las empresas quienes financian las campañas políticas ¿habrá éxito en otras latitudes para controlar la obsolescencia programada?

Excelente artículo, describe la visión del comercio de éste tiempo, una estrategia del capitalismo salvaje para incrementar mercados. Cuando crecen los niveles de producción hay que generar nuevos mercados.
El avance tecnológico mundial, a provocado que los inversionistas construyan o fabriquen determinados productos o artículos , basado en el espacio y el tiempo de duración en el mercado y evitar, así, caer en quiebra. Por ende, provocar la permanencia de la industria y mantener los empleos y la mano de obra calificada en la producción.
Es importante si queremos soluciones de crecimiento.
El Mundo 🌎 avanza y los Países Industrializados también.