Cuando usted avanza en un vehículo, no importan la marca y el modelo, a 150 km pongamos por caso y frena repentinamente, la marcha del vehículo se detiene, pero este sigue en movimiento debido a lo que se denomina FUERZA DE LA INERCIA.
En las ciencias sociales pasa eso con las costumbres de las personas; por ejemplo, hay prácticas que se descontinúan pero que aún perviven en algunos nichos generacionales y algunas comunidades pequeñas. También se presenta en lingüística, como es el caso de la -i de nuestros cibaeños, que había desaparecido en muchos lugares a finales del siglo XIX, sin embargo se ha mantenido tiempo después en el Cibao. Otro ejemplo lo tenemos en el aeropuerto «José Francisco Peña Gómez» al que nadie puede asegurar hasta cuándo la gente seguirá llamando «Las Américas». En la economía tenemos el mismo fenómeno. Por eso pese a todos los disparates en que ha incurrido el señor Luis Abinader desde que tomó posesión de la presidencia de la República en el año 2020 la estabilidad económica se había beneficiado de la aceleración que traía desde los gobiernos del PLD.
En el año 2020 el país dio un frenazo pero la economía seguía en movimiento por la fuerza de la inercia. Parece que esa fuerza llega ya a su fin, lo que empieza a manifestarse en algunas variables. Por de pronto ha empezado hace tiempo en los precios de los artículos de primera necesidad y parece que va a continuar con la inestabilidad y movimiento a la alza de la prima del dólar.
EL gobierno dispone de liquidez económica gracias a los préstamos sin criterio que ha tomado. Por eso podrá a partir de enero inyectar dólares al mercado y producir una baja artificial de la célebre prima; sin embargo, tarde o temprano el país tendrá que plantarles cara a tantos desaciertos. Y es que NO se puede incurrir en tantos disparates económicos sin que alguien pague las consecuencias. Regularmente las paga el de abajo.
27 de diciembre de 2023
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