El documento de Estimación de Inteligencia de Estados Unidos contenía errores acerca de los subsidios. En realidad, Arabia Saudí debía pagar 154 millones de dólares al año, no 140 como se mencionaba en el informe.
Esta suma formaba parte de un total de 266 millones, de los cuales Libia y Kuwait aportarían los 112 millones restantes. La finalidad de estos fondos era compensar al gobierno del presidente Gamal Abdel Naser por las pérdidas derivadas de no gestionar el canal de Suez tras su derrota ante Israel.
Durante la guerra civil en Yemen del Norte, Egipto —bajo el nombre de República Árabe Unida— apoyó a las fuerzas republicanas lideradas por Abdulá al Salal, mientras Arabia Saudí respaldaba a los realistas depuestos encabezados por Muhamad al Badr. El país se convirtió para la República Árabe Unida en una situación similar a la de Vietnam.
Al Salal consideró una traición de Naser retirar las tropas egipcias de Yemen del Norte
El presidente Naser decidió retirar sus tropas, lo que Al Salal consideró traición; sin embargo, el líder egipcio prosiguió con acuerdos junto al rey Faisal, descongelando 100 millones de dólares para Arabia Saudí. Además, el monarca saudí desnacionalizó dos bancos egipcios y Egipto intentó compensar la pérdida de una división militar en la guerra de los Seis Días repatriando otra desde Yemen.
Ambos países tuvieron un papel decisivo en el conflicto civil de Yemen. Naser multiplicó los gastos militares y, para financiarlo, incrementó los impuestos sobre los sectores más acomodados, impuso un ahorro obligatorio a trabajadores, redujo el pago de horas extra, racionó el azúcar y eliminó programas industriales importantes.
Naser envió un mensaje a Al Salal liberando en Egipto a tres altos mandos militares yemeníes republicanos favorables a negociar con los realistas: el general Hasán al Amri, el juez Abdul Rahman al Eryani y Ahmed Mohamed Noman. Esto motivó al presidente noryemení a viajar a El Cairo a principios de noviembre de 1967.
Naser le sugirió a Al Salal que renunciara a la Presidencia de Yemen del Norte
Allí, Naser sugirió su renuncia, pero Al Salal se opuso y buscó apoyo en Irak. Sin embargo, el jefe de Estado egipcio ordenó en Saná no impedir ningún intento de golpe de Estado. En la mañana del día 5, cuatro tanques T34 rodearon el palacio presidencial y anunciaron por radio el derrocamiento del gobierno, y el líder depuesto recibió asilo en Bagdad.
El nuevo gobierno yemení, constituido en Consejo Republicano, estuvo encabezado por dos de los tres militares liberados en Egipto: Al Eryani y Noman. Las dos nuevas figuras que se sumaban fueron Mohamed Ali Othman y el excanciller Mohsin al Aini, quien fungió como primer ministro, para el Departamento de Estado, la conducta tenía que ser la siguiente según Rusk:
El reciente golpe de Estado en Yemen representa un movimiento hacia una dirección más moderada y puede mejorar la posibilidad de un acuerdo de compromiso entre el YARG y los monárquicos. Sin embargo, el panorama aún dista mucho de ser claro y es probable que la atmósfera de guerra civil continúe caracterizando la situación durante algún tiempo. En estas circunstancias, nos abstenemos de hacer comentarios públicos sustanciales sobre los acontecimientos en Yemen (Departamento de Estado, 1967).
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