Los Ibelin vencieron a las tropas del mariscal Ricardo Filangieri porque portaban armas más ligeras. En esas condiciones podían adaptarse a las circunstancias, y su ubicación en Agridi les permitió anticiparse a los movimientos de los contrarios porque les cerraban el paso hacia las fortalezas de Kirenia.
Los Ibelin desalojan a Filangieri
Los Ibelin le sacaron provecho al terreno. Las tropas del mariscal Filangieri se desconcertaron y se desbandaron en los momentos críticos, 60 caballeros sicilianos murieron y 40 cayeron prisioneros, mientras un batallón de sargentos también fue aniquilado (Reino Đ Jerusalén, s.f.).
Ante la debacle, Filangieri huyó a Armenia. Allá no recibió el respaldo para enfrentar a los Ibelin; entonces se dirigió a Tiro, y de ahí a Sicilia donde Federico II lo envió al calabozo.
En Navarra murió Sancho VII. Este no tenía descendencia, en consecuencia, asumió un sobrino de él, Teobaldo, quien de esta manera pone fin a la dinastía Jimena; a partir del nuevo soberano se establece el linaje de los Champaña, pero no solo cambian las casas, sino, también que los primeros eran españoles y los segundos eran franceses.
Teobaldo sustituye a Sancho el Fuerte
María Raquel García escribe que:
Este hecho marca decisivamente el devenir político-institucional del reino.
El siglo XII se había caracterizado, en lo exterior por el difícil ejercicio de supervivencia frente a los reinos peninsulares vecinos, y en el interior por la configuración de una sociedad tripartita y la cristalización de unos incipientes mecanismos de gestión pública, de corte tradicional. Nada hacía suponer que Navarra se iba a incorporar, al principio de modo lento, y después rápida y expeditivamente, a un estilo de gobierno, de corte europeo, novedoso entre los reinos hispanos, tanto en la concepción del poder como en los usos administrativos, y desde luego, con una radical reorientación de intereses exteriores y estrategias dinásticas.
En poco más de un cuarto de siglo después de la muerte de Sancho el Fuerte, Navarra se había perfilado como una monarquía «moderna», que vivía una etapa de transición entre las costumbres del viejo reino altomedieval y las instituciones renovadas y consolidadas de la Baja Edad Media. Teobaldo I y sus hijos introdujeron, con la nueva dinastía, un nuevo talante político. Reforzaron la autoridad del soberano y, al mismo tiempo, la adaptaron hábilmente a las tradiciones del reino. Sus reformas de los resortes administrativos y la proyección exterior hacia la cristiandad occidental, dieron a Navarra un carácter «europeo», que nunca antes había tenido. Este sistema presentaba aspectos positivos, como la administración racional y eficaz, la apertura y el prestigio internacionales y el dinamismo económico, y resultados desfavorables, como el autoritarismo monárquico, las ausencias prolongadas de los reyes en sus señoríos franceses y el desequilibrio producido entre las fuerzas sociales, que condujo a una inquietud estamental, endémica durante casi un siglo (García Aracón).
#Navarra #Ibelin #Filangieri #Teobaldo #SanchoVII
