Nicolás Graf Salm dispuso el apuntalamiento y tapiado de las cuatro puertas de Viena. Un cuerpo militar fue asignado a la defensa de la ciudad en anticipación al avance de las tropas del Imperio otomano, que llegaron el 24 de setiembre de 1529.
Los soldados de Solimán llegan a Viena
Solimán, por un lado, los Habsburgo por otro, intercambiaron mensajes. El primero solicitando la rendición y los segundo reiterando que lucharían hasta el fin, y contó La Casa del Recreador que:
El 28 de septiembre de 1529, comenzaron los primeros combates propiamente dichos entre sitiadores y defensores. Las baterías de asedio de Solimán comenzaron a disparar contra las murallas de la ciudad que abrieron algunos boquetes sin mayor importancia. Rápidamente fueron respondidas por las defensas cristianas de Viena. Más efectivas fueron las unidades de arquería otomanas.
Un grupo de soldados turcos intentó atacar por la orilla vienesa del Danubio para coger posiciones y establecer ahí un puesto de asedio, pero fueron rechazados por los arcabuceros españoles.
También hubo numerosas escaramuzas entre grupos de soldados cristianos y zapadores e infantería otomanas que querían hacer explosionar las minas puestas bajo algunas partes de la muralla de Viena. En una de estas maniobras los sitiados casi consiguieron hacer prisionero al propio Ibrahim Pachá y en otra, hicieron estallar varias minas enemigas otomanas. Pero la mayor de esas operaciones defensivas de los sitiados de Viena ocurrió el 6 de octubre cuando enviaron a 8.000 hombres a luchar contra el ejército y los zapadores turcos que atacaban por varios flancos la ciudad. Los soldados cristianos consiguieron parar los ataques, pero a un gran coste de vidas entre los dos bandos (La Casa del Recreador, 2022).
La imposibilidad de utilizar pólvora por parte de las fuerzas otomanas, debido a que las lluvias la habían humedecido, llevó a Solimán a convocar a sus comandantes el 12 de octubre. El propósito de dicho consejo fue considerar medidas para recompensar a los jenízaros, quienes manifestaban su descontento ante las enfermedades y condiciones climáticas adversas, motivando su esfuerzo por superar a los defensores vieneses.
Solimán ordena a sus soldados retirarse de Viena
Viena se mantuvo a la defensiva. Escribió La Casa del Recreador que:
Al caer la tarde y ante la imposibilidad de poder continuar asediando la ciudad, los comandantes otomanos decidieron desistir y ordenar la retirada de las tropas otomanas. Aquella misma noche del 14 al 15 de octubre se oyeron gritos desgarradores procedentes del campamento otomano, eran los prisioneros cristianos que estaban siendo ejecutados por los soldados otomanos en represalia por el fallido asalto y porque ya no eran útiles como rehenes.
En su retirada el día 15 de octubre, abandonaron una gran parte del campamento y de sus pertrechos, animales y artillería. Dejaban también atrás entre 15.000-20.000 soldados muertos. Los sitiados cristianos, por su parte, habían perdido entre 1500 y 2000 hombres (La Casa del Recreador, 2022).
Las fuerzas austríacas y alemanas, bajo el liderazgo del archiduque Fernando, intentaron sitiar Buda en 1530. A pesar de sus esfuerzos, lograron ocupar únicamente Esztergom porque la resistencia del rey húngaro Juan durante varias semanas le permitió mantener el control de la capital. Este acontecimiento marcó el inicio de la denominada Pequeña Guerra.
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