El ayatolá Ruholah Jomeini iba ganando adeptos en todos los sectores de la sociedad iraní. Uno de esos grupos sociales fueron los «homafaranes», eran técnicos y cadetes de la fuerza aérea, quienes se reunieron con el líder religioso el 8 de febrero de 1979 para jurarle lealtad.
Los «homafaranes» se amotinaron al día siguiente en la base aérea de Doshan Tapeh. El primer ministro Shapur Bajtiar ordenó a la Guardia Imperial restablecer el orden con refuerzos por tierra y aire; los sublevados tomaron por la tarde la armería de la base, y repartieron armas entre la población civil.
Los insurgentes civiles apoyaron a los «homafaranes». Establecieron barricadas en las calles aledañas a la base aérea, pero además fueron tomando cuarteles, estaciones policiales y prisiones hasta que el día 11, las fuerzas armadas declararon su neutralidad en la pugna entre los gobiernistas y los revolucionarios.
La Revolución iraní nació ese día 11. El tablero en la región cambió porque los Estados árabes habían perdido a Egipto como el ejército más poderoso para contrarrestar a Israel, pero ganaron a Irán –que no es árabe– desde ese momento hasta la fecha ha mantenido una línea antisionista y antiestadunidense.
Una conducta distinta tenía el presidente egipcio Anwar al Sadat. Ya había acogido al depuesto shah Mohamed Reza Pahlavi, y un mes y dos semanas más tarde unió sus manos en saludo con el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, y con el primer ministro israelí, Menachem Begin, en el jardín de la Casa Blanca y firmó los acuerdos derivados de Camp David.
En la Casa Blanca, Al Sadat y Begin apenas hablaron. Evidentemente la presión del presidente Carter logró concesiones con las cuales no estaban del todo de acuerdo el presidente egipcio y el primer ministro israelí. Los temas que preocupaban eran la devolución de la península de Sinaí, la autonomía palestina en Cisjordania y Gaza y el estatus de Jerusalén.
Con relación a la firma de los acuerdos israeloegipcios en la Casa Blanca, la Liga Árabe se reunió. El encuentro tuvo lugar el 31 de marzo en Bagdad, y se decidió suspender la membresía de Egipto; llevar la sede del cónclave a Túnez; boicotearlo económicamente y romper las relaciones diplomáticas de todos los miembros, aunque Omán, Somalia y Sudán la mantuvieron.
Mientras Egipto era suspendido, en Irán se llevaba a cabo un plebiscito. La consulta popular era para determinar si el país se constituía en una república islámica, y los resultados dados a conocer al día siguiente fueron de un 98,2 %.
El plebiscito tuvo dos características. Se estableció el derecho al voto para los jóvenes de 16 años, y la pregunta no daba otra opción, con lo cual los líderes chiíes se separaban de los grupos de izquierdas, que preferían una república sin el tutelaje religioso. En los primeros meses de 1979 se sumergía Egipto y emergía la República Islámica de Irán en el Medio Oriente.
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