Isabel de Castilla rechazó casarse con su tío Alfonso V. Este era el rey de Portugal; le llevaba 20 años a ella; un matrimonio entre ellos la haría depender mucho de otro país, e, incluso, ella llegaría por «vía muerta» porque el monarca luso ya tenía herederos varones.
En Portugal se planeaba casar a Juana «la Beltraneja» con un hijo de Alfonso V. Una persona de tanta influencia en Castilla como Juan Pacheco, marqués de Villena y maestre de Santiago contra Isabel «usó de palabras tan ásperas y rigurosas que la princesa con muchas lágrimas reclamaba a nuestro Señor para que la socorriese, de manera que pudiese excusar tan grande infamia» (Zurita).
Esto eclipsaría la sucesión en Castilla, e Isabel prefería buscar la unión con Aragón para, en principio, enfrentar a Francia, y posteriormente expulsar a los musulmanes de Granada.
En Francia, sin embargo, tenían otros cálculos. Su rey, Luis XI, quería casar a la infanta Isabel con su hermano, el duque de Guyena en momentos cuando se había invadido a Cataluña, y se pretendía conquistar a Aragón.
Esa visión tenía Fernando, hijo de Juan II de Aragón. Sin embargo, el monarca tenía el compromiso «de entregarle en matrimonio al príncipe Fernando, el heredero, para su hija doña Beatriz Pacheco» (Archivo de Valladolid, 1960). Beatriz era hija de Pacheco, quien «se pone en contacto con aquel Luis XI en acecho, y se da paso a la etapa francesa del matrimonio de la heredera castellana» (Archivo de Valladolid, 1960).
Fernando e Isabel se casan mediante una bula falsa
Juan II cambió de opinión cuando conoció el Tratado de los Toros de Guisando. Beatriz no resultaba atractiva para su hijo, sino Isabel, su sobrina, por tanto, necesitaban de la dispensa papal para casarse porque la iglesia católica impedía el matrimonio entre primos hasta el tercer grado.
Fernando recibió:
Un instrumento público del obispo de Segovia, D. Juan Arias, como juez ejecutor de una bula de dispensa de consanguinidad otorgada por Pío II en junio de 1464 a favor del príncipe Fernando para poder contraer matrimonio con cualquiera princesa consanguínea suya en tercer grado (Archivo de Valladolid, 1960).
Ya «sin obstáculos» se casaron secretamente en casa de Juan de Vivero en Valladolid en presencia del arzobispo Alfonso Carrillo de Toledo un cuatrimestre después. Posteriormente se comprobó que la bula era falsa. Mientras tanto, en ese año nació en Sines, Portugal, Vasco de Gama.
La validez de la bula daba sospecha. El papa Pío II era partidario de la sucesión de Enrique IV de Castilla por la vía de La Beltraneja, y la nobleza opositora al rey también tenía ese criterio.
Enrique IV reacciona negativamente ante el matrimonio de Fernando e Isabel
Enrique IV, al enterarse por una carta de Isabel del matrimonio con Fernando revocó el Tratado de los Toros de Guisando. El rey de Castilla afirmó que su heredera era La Beltraneja.
En esos momentos «las cancillerías europeas pretenden a la hermana legítima del Rey, Isabel, como heredera del trono: Inglaterra, Francia, Portugal, Aragón» (Archivo de Valladolid, 1960).
A favor de Francia en abril de 1469:
Una asamblea de amigos del Maestre, que, lejos de tratar del reconocimiento de Isabel como heredera, según lo pactado en Guisando, se ocupan ahora de la nueva política francesa en Castilla, como antes se ocuparon de la portuguesa. Las Cortes del Maestre, piden a Enrique IV que rompa sus tratados con Inglaterra y haga alianza con Francia renovando la antigua (Archivo de Valladolid, 1960).
Con Francia se selló la alianza «en los primeros días de julio de 1469. El 8 de agosto se publicaba en Barcelona el tratado de alianza entre Enrique IV de Castilla y Renato de Anjou» (Archivo de Valladolid, 1960).
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