En la fiesta de la xilolfonía, el 14 de agosto de 66, describió Flavio Josefo que:
Pusieron fuego a la casa del pontífice Ananías, y en el palacio de Agripa y de Berenice.
Después de esto dieron también fuego a las arcas a donde estaban todas las escrituras de los deudores y acreedores, porque no quedase algo por donde se pudiesen saber las deudas, por atraer así la muchedumbre a los deudores, y para dar libre poder y facultad a los pobres de levantarse contra los ricos; y huyendo los guardas de las escrituras públicas, echaron fuego a las casas, y quemado lo principal y más fuerte de la ciudad, comenzaron a perseguir a sus enemigos.
Los insurrectos cercaron la fortaleza Antonia al día siguiente. Duraron hasta el día 16 matando «a cuantos había dentro.»
Manahemo, líder zelote
Unos revoltosos bajo la dirección de Manahemo ben Judas se fueron a Masada (un punto a 5 kilómetros al suroeste de Neve Zohar). Se llevaron a varios nobles con la finalidad de disponer el arsenal que había creado en ese lugar Herodes el Grande, y con las armas retornaron a Jerusalén.
Allá derribaron el 6 de setiembre una torre. La sorpresa para Manahemo y su grupo fue encontrarse con otro muro construido, pero, de todos modos, tuvieron el control de la situación; permitieron la salida de las personas allegadas al rey Agripa II, sin embargo, con los demás pasaron «a cuchillo a cuantos hallaban y robando todo el otro aparejo que hallaron, quemaron todo el Estratopedon [actual Merón].»
Asesinaron al pontífice Ananías. Esto le dio un giro a la lucha porque los seguidores de su hermano Eleazar enfrentaron a los de Manahemo; este tuvo que esconderse en Ofias (actual Jafa), pero fue encontrado y muerto.
La fiesta de Escenopegias
También asesinaron en Jerusalén a los soldados romanos que estaban comandados por el capitán Metelio. Pese a que lo desarmaron para dejarlos libres después esa promesa no se cumplió, y solo dejaron con vida a su jefe.
Los enfrentamientos con los judíos se generalizaron en el Oriente Próximo. De acuerdo con Flavio Josefo unos contados lugares no se dispusieron a luchar contra los judíos, pero el gobernador de la provincia de Siria, el general Cestio Galo, fue de los que se involucraron en ese conflicto, y con sus tropas se situó entre los días 20 y 27 en Gabaón (hoy Gibón, en al Jib) para atacar a Jerusalén.
Los pobladores de la ciudad, cuando se dieron cuenta de la presencia de los soldados del gobernador Cestio, fueron a su encuentro, y el conteo de Flavio Josefo resalta que «Fueron aquí muertos quinientos quince soldados romanos, de los cuales eran los cuatrocientos de la gente de a pie, y los demás todos eran de los de a caballo, y solo veintidós judíos.»
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