Artículo de opinión
Mientras Bukele actúa con el respaldo de Washington, a la República Dominicana se le pega una etiqueta peligrosa que su Gobierno no sabe quitarse
Santo, 18 de octubre
En Santo, en Croix-des-Bouquets, al este de Puerto Príncipe, un blindado de la Fuerza de Supresión de Pandillas cayó en una emboscada y cuatro técnicos de aviación salvadoreños desaparecieron. Le Nouvelliste atribuyó la captura a la banda Chen Mechan; The New York Times reportó restos calcinados que Bukele niega que sean los suyos. Él sostiene que están secuestrados, envió fuerzas especiales, hasta 400 infantes llegaron en aviones militares estadounidenses y él mismo voló de urgencia a Washington. Bukele no espera: actúa, y Trump lo respalda.
El primer ministro ausente
Del lado haitiano, el silencio. El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé tardó cuatro días en emitir un comunicado que anunciaba… una reunión. Después, según el medio haitiano Rezo Nòdwès, salió discretamente del país, al parecer rumbo a México, y regresó el domingo 25 a bordo de un jet privado, sin que la Primatura aclarara el propósito del viaje. El excanciller Edmond Bocchit lo resumió: «¿Todavía nos gobiernan?». Cuando un Estado calla, otros hablan por él. Y lo que otros andan diciendo es que el problema somos nosotros.
La etiqueta
No la desmiento a medias. El informe del Grupo de Expertos de la ONU (S/2026/714) documenta munición desviada de nuestros arsenales en manos de 400 Mawozo (párrafo 106, página 24) y, según la prensa que reseñó su anexo 18, más de 900,000 cartuchos sustraídos a la Policía y balas del Ejército compradas en 2022. Eso es corrupción galopante, y quien vende la munición de su país a las bandas que lo amenazan comete una flagrante traición a la Patria. Las instituciones aún no explican cómo ocurrió.
Pero las balas no se disparan solas. Más de 5,700 muertos y heridos en Haití este año, según la ONU, suponen cientos de miles de disparos, y cada uno necesita un fusil. El propio informe dice de dónde salen: de armerías con licencia federal en Estados Unidos (párrafos 91 y 92, página 21). Y fue la República Dominicana la que en febrero de 2025 incautó un contenedor estadounidense con 23 armas y 36,000 cartuchos destinados a 400 Mawozo y Canaan (párrafo 104). Desde Europa, a la diáspora le llega el titular, no el párrafo 104.
Ni frío ni caliente
Para defender esa verdad hace falta rumbo, y nuestro Gobierno tiene tibieza. En marzo, Abinader firmó en Miami el Escudo de las Américas junto a Trump; en abril envió a su ministro de Justicia a la cumbre progresista de Barcelona, y la embajadora estadounidense respondió con el Apocalipsis: «Porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». Ahora, el 22 de octubre Defensa aseguraba que la frontera no requería medidas extraordinarias; el 24, Abinader ofrecía a Bukele apoyo logístico y de inteligencia; el 25 enviaba dos batallones con artillería y anunciaba que estamos «en sesión permanente». Bukele vuela a Washington y vuelve con aviones; a nosotros nos convocan para pedirnos explicaciones.
En buen dominicano: las balas que se robaron aquí tienen ladrones con nombre y apellido, pero los fusiles no son nuestros. Y si no sabemos explicarlo, la culpa enterita nos la van a echar a nosotros.
Las citas de párrafos y páginas corresponden a la versión en inglés del documento S/2026/714. Los datos del anexo 18 proceden de reseñas de prensa del informe.