Ese hermoso testimonio anteriormente citado de Martí, se corrobora y complementa con estas otras palabras que en carta de despedida a sus hijos menores, Urbanito, Bernardito, Andresito e Itica, escribiera el general Gómez, fechada en Cabo Haitiano, el 8 de abril de 1895:
En la madrugada del día primero de abril de 1895, yo me despedí de ustedes sin ustedes saberlo. Yo los besé dormidos y pedí a Dios, que es el gran padre de todo lo que vemos y sentimos, que me guarde y cuide a todos ustedes para cuando yo vuelva que pasemos días muy llenos de contento.
Yo espero que ustedes cuidarán con mucha dulzura y cariño de su mamá, de Clemencia, de sus tías y de Itica. Espero, que en esa casa santa para todos, no se oiga nunca un mal modo, ni una mala palabra, que se respeten unos a otros, y que siendo su mamá, Clemencia y Margarita las reinas de nuestra casa, el brillo de nuestros nombres y donde debe ir a parar todo nuestro amor, es necesario, pues, que a ellas debemos rendirles mucho respeto y consideración.
Yo quiero que ustedes se aprendan esta carta de memoria y que cada uno saque una copia, pues así sé que no me han de olvidar.

Wao todo un Heroe, sacrificar su exiistencia fisica, no pensar en sus hijos y esposa, solo por un Proposito , ya no hombres con ese estilo, pasar a la Historia hombre valiente ! Sus hijos carente de Amor, ausencia de ese calorsito de Papá !